lunes, 25 de octubre de 2010

Las secuelas de MK Ultra

Traducción Trinity a Tierra

Cientos de pacientes mentalmente enfermos que fueron sometidos a experimentos bárbaros financiados por la CIA, llevados a cabo por un doctor escocés, podrían por fin recibir compensación económica siguiendo una decisión judicial.

El doctor Ewan Cameron, que llegó a ser uno de los siquiatras mundiales más famoso, desarrolló técnicas usadas por científicos nazis para borrar las personalidades de la gente que estaba a su cuidado.

EWAN CAMERON



Cameron, grafuado por la Universidad de Glasgow, fue seleccionado por la CIA durante la guerra fría mientras trabajaba para la Universidad McGill de Montreal, Canadá.

Llevó a cabo experimentos de control mental empleando drogas como el LSD en cientos de pacientes, pero sólo 77 de ellos habian recibido compensación económica por ello.

Ahora, una decisión de la Corte Federal de Montreal permitirá que 250 ex-pacientes, cuyas reclamaciones fueron antes rechazadas, tengan dichas compensaciones.

Gail Kastner, que recibió tratamiento de electroschock en el instituto siquiátrico de Montreal en 1953, y cuya reclamación fue rechazada hace 10 años, apeló con éxito la decisión judicial.

Empleando técnicas similares a las reflejadas en la celebrada novela “El Candidato Manchuria”, se creía que a la gente se le podía lavar el cerebro y ser reprogramada para llevar a cabo actos específicos.

Cameron desarrolló una gama de “tratamientos” de este tipo cuando era director del Instituto Allan Memorial en la Universidad McGill.

Los pacientes eran despertados del estupor producido por las drogas dos o tres veces al día para recibir shocks eléctricos. En una ‘sala de dormir’ especialmente diseñada, hecha famosa por un libro de Anne Collins con el mismo nombre, Cameron situaba un altavoz bajo la almohada del paciente y le enviaba mensajes negativos durante 16 horas al día.

Kastner era una estudiante de 19 años graduada con honores y que sufría de una ligera depresión antes de someterse al “tratamiento” en 1953. Cuando volvió a casa se chupaba el pulgar, exigía ser alimentada de una botella, hablaba con la voz de un bebé y se orinaba en el suelo.

Se aisló del mundo y de su familia que fue incapaz de sobrellevarla en el estado en el que regresó del ‘tratamiento’ y su matrimonio se rompió en 1955 debido a sus dificultades.

Cameron, que nació en Bridge de Allan en 1901, siguió su imparable carrera hasta llegar a ser el primer presidente de la Asociación Mundial Siquiátrica.

Fueron necesarias dos décadas y la persistencia de Joseph Rauh, un distinguido abogado por los derechos civiles americanos, para descubrir lo sucedido y asegurar una compensación en forma económica de algunas de la víctimas de Cameron.

Fuente: trinity a tierra

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