viernes, 27 de mayo de 2011

¿De quién es la culpa?

Uñas puntiagudas,
corazón ennegrecido
voz helada y amarga
impulso de venganza amanecido.

Mis ojos nadan en lágrimas espesas
que murieron hace años, y por ello pido
a mi conciencia que se retire, ¡ahora!
en mis manos, el cuchillo ha crecido.

Primero voy a por Pepito (fácil)
enjaulándole en mis más hondas cavernas,
bañándole en llamas que aprisionan el atardecer,
envenenándole con la sustancia de tus raíces paternas.

Ya está, ¡listo! Nunca más me guiará.
Mi luz interna ha desaparecido, ¡por ti!
Ahora, lo que mereces -algo horrible-, se te dará.
Sí señor, es tu inevitable ¡inevitable! final.

Pero, ¡un momento! ¡Algo me está pasando!
Más perversidades me poseen, me muerden
y me exigen cobrar más vidas, ¡matando!
Mirada expirada, dolor, esperanza durmiente.

Acabo contigo como si nada
y para mí ha sido algo insignificante
una simple chispa contra zona helada,
alimentar con una semilla a un fiero gigante.

Pierdo el control, me voy al olvido,
me alimento del llanto, mas no me sacia
tú me obligaste, ¡tuyo es este descuido!
Sin ti el impulso no habría amanecido...


ALBA LOBERA VALLEJO


3 comentarios:

  1. Exquisito y profundo.
    Saludos Alba.

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  2. mi deseo de pronta recuperacion para los heridos de barcelona por las marioneta del poder capitalista meda mucha lastima jobenes policias no tenga didnida y le mueva solo el poder

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  3. Esta sociedad tan cruel, tan cruda, tan violenta ha manchado, enegresido los cprazones de muchas personas, y lo mas trsiste es que entre mas piensas y te das cuenta de mas cosas mas duele, mas violencia quieres responder.

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