lunes, 30 de mayo de 2011

Hoy hay más riesgo de ataque nuclear que en la Guerra Fría


Martha Crenshaw es investigadora del Centro de Seguridad Internacional (CISAC)







-En España, un partido del que Policía, fiscalía y TS dicen que es ETA se ha colado en las instituciones democráticas. ¿Así se acaba con el terror?

-A los académicos les ha interesado mucho qué trato dar a los partidos con conexiones con grupos violentos en una democracia, donde no es muy frecuente prohibir grupos políticos. La consecuencia de la prohibición no queda muy clara en todos los casos. Su autorización puede concebirse como un premio a la violencia, pero también puede enseñar que existe una vía no violenta para hacer oír su punto de vista. Habrá que ver hasta dónde llegan los violentos y cómo se equilibran en esos partidos.

-Hamás en Europa y EE.UU. es un grupo terrorista, pero en Gaza gana elecciones. ¿Lo legalizamos?

-La posición del Gobierno de EE.UU. y de la mayoría de los europeos es que no se puede aceptar que un grupo que predica y usa la violencia para lograr sus fines participe en el sistema democrático. Los gobiernos requieren que estos grupos renuncien a la violencia y pongan fin a su práctica de terror para participar en el proceso político. Además de Hamás, tenemos a Hizbolá en el Líbano, elegido democráticamente, pero que usa la violencia tanto contra Israel como en su propio territorio. Son situaciones anómalas que no pasan en países de democracias occidentales.

-Se equivoca: ha ocurrido en España.

-Pero en España, curiosamente, hay una larga historia de este fenómeno con partidos vinculados a ETA y a los que se les ha permitido participar en el proceso democrático, como Herri Batasuna, Batasuna...

-¿La estrategia del terrorismo global tras Bin Laden?

-Podemos esperar dos cosas: que con la ausencia de un líder potente y la división de la organización haya una mayor competencia de estas unidades y suframos niveles más altos de terror, y que una lucha de poder también produzca más violencia.

-Pues vaya panorama.


-Estamos en una situación muy peligrosa. Al Qaida ha sido debilitada en los últimos diez años, y los grupos terroristas en esa situación pueden ser peligrosos; pero también es importante recordar que no es un movimiento popular.


-¿Cómo casa la yihad con la Primavera Árabe?


-Esperamos que este movimiento desacredite la filosofía de los violentos, de los yihadistas, de que solo con violencia se alcanzan sus fines.

-Investigadores de Harvard alertan sobre los Hermanos Musulmanes: cuidado con los que quieren islamizar nuestros Estados desde su interior.

-Lo que nos lleva a la cuestión anterior de partidos camuflados que participan en el proceso con los mismos fines que los violentos. Hay división de opiniones: los que creen que los Hermanos Musulmanes no deberían participar y así no llegar al poder, porque crearían el mismo régimen que Al Qaida, y los que argumentan que como no son violentos deben participar porque nunca obtendrían el suficiente apoyo para controlar un Gobierno. Pero eso no lo sabemos.

-¿La lucha antiterrorista requiere métodos terroristas?

-En absoluto. No debemos intercambiar libertad por seguridad.


-¿Podemos hablar de una III Guerra Mundial contra el terrorismo global?

-Hubiera preferido que EE.UU. no declarara una guerra global contra el terror, entre otras cosas porque se concede al enemigo un estatus que de otra forma no hubiera tenido.

-¿En esa guerra se siente solo EE.UU.?


-Aún hay mucha solidaridad internacional, porque el terrorismo nos afecta a todos.

-Investiga los métodos del terror. ¿Qué preparan?


-Es difícil de prever. Ahora la principal preocupación de los gobiernos democráticos es que se hagan con armas de destrucción masiva. Una de las principales amenazas para EE.UU., según la Administración Obama, es un ataque nuclear, amenaza más grande hoy que durante la Guerra Fría.





¿Otro 11-S, otro 11-M?

Crenshaw, catedrática de Ciencias Políticas e investigadora principal del Center for International Security and Coperation (Cisac) y del Freeman Spogli Institute for International Studies (FSI) de la U. de Standford, indaga sobre la innovación en las campañas terroristas y la eficacia de las políticas para combatirlas. «Todo apunta a que los grupos yihadistas no tienen tanto poder para coordinar ataques como los del 11-S o el 11-M, aunque su intención de repetirlos sigue estando ahí. Esperemos que no tengan suerte en sus propósitos».



Fuente: ABC

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