miércoles, 25 de mayo de 2011

Os voy a quitar las nubes un rato y luego os las devuelvo para siempre

Vamos a suponer que la presión atmosférica no se origina como se origina, sino que es debida a que el espacio es un líquido, y la Tierra flota en el, con su burbujita de oxígeno que aleja el líquido de la superficie. La Tierra, en ese hipotético caso, cuenta además con fuerzas extras para mantener el líquido y otras historias lejos, y se vale de campos electromagnéticos para reforzar sus defensas.

Eso situaría a la Tierra dentro de un líquido amniótico *, un líquido nutriente y protector. Para no inventarnos el líquido, lo llamaremos plasma, que es lo que hay en el 99,9% del espacio que hayamos podido explorar hasta la fecha. Es poco probable que encontremos lugares con menos concentración de ese líquido, salvo lógicamente los planetas y soles, cometas y demás materia, que sería una superconcentración de ese líquido, una especie clara de solidificación.

El líquido penetra por la atmósfera superior, pero mientras la presión atmosférica sea la suficiente, no podrá llegar hasta la superficie. Eso suena lógicamente a problema, ya que de nada parece servir un líquido amniótico, si no llega a quien tiene que alimentar.

Oh, sorpresa! Resulta que contamos con un sistema que se conecta con la atmósfera superior y conduce al líquido amniótico hasta la superficie. Son las nubes más majestuosas, aquellas que se levantan veinte o treinta kilómetros hacía el espacio. Más que suficiente para dejar atrás el problema de la presión atmosférica.

Se les llama también “Nubes del Buen Tiempo”, y se han ganado ese nombre a pulso. Dónde aparecen, certifican cielos azules y espléndidos. De vez en cuando se vuelven negras en pocos segundos, y descargan… pero bueno, enseguida vuelve a salir el Sol. Ya no hacen falta. El líquido amniótico del espacio, el plasma espacial, está dónde tenía que llegar.

En laboratorios se ha intentado una y otra vez crear vida. Se sigue buscando el factor vida. Incluso el CERN está dedicado exclusivamente a eso, aunque lo nieguen oficialmente, indicando que es sólo una ínfima parte de la investigación. La vida… una ínfima parte. En fin con las clases de retórica.

Pero no lo logran. Cuando se produce, siempre ha habido una contaminación de la muestra, siempre se encuentra una traza que se coló de alguna, inexplicable forma. Miles de miles de experimentos por la borda, y siempre por la misma razón: muestras contaminadas.

Lógicamente sería terrible que esa suposición del principio del texto fuese cierta. Terrible para los proyectos dónde la parte ínfima siempre es la vida, aunque incluso eso sea mentira. Finalizarían. Si las lluvias de nubes capaces de llegar por encima de la estratosfera en realidad representan conectores del planeta con su líquido amniótico para todos los seres, no hace falta investigar más.

Lo que haría falta es asegurar que el agua que caiga sea lo menos contaminado posible. El resto dependería de aprender como mucho a convivir en un paraíso. Investigarlo no tendría mucho sentido, salvo como pasatiempo. Con el líquido amniótico que hay en el espacio, ni mil billones de billones de Tierras más lo harían menguar, ni enchufándonos todos con gula, esa gula que tanto caracteriza al hambriento.

Ustedes saben mejor que nadie a que me refiero. No hemos estado regando nuestras plantitas con agua del grifo, incluso con agua embotellada, filtrada y tratada… pero en cuanto caen unas gotas del cielo – y si no han pasado a fumigar media hora antes – se ponen guapas de verdad, crecen y se curan.

Sí, así es. Les veo asentir, incrédulos ante lo fácil que es de verlo. Me ocurre lo mismo. Me acuerdo de los campos de Golf que nunca llegan a nada con el riego, ni cuando es agua robada de pozos, o directamente de la red. Unos dos a tres meses sin lluvias son suficientes para destrozar cualquier plantación forzada, y no importa cuanto se haya regado, ni cuando, ni como, ni con que. No tiene vida la cosa. Ahora… hay campos naturales que con tres o cuatro lluvias finas durante el verano se mantienen perfectamente.

La lluvia ácida esa se la montaron cuando se dieron cuenta que con los chemtrails lo que podían hacer era impedir la conexión de las nubes con el espacio y líquido amniótico de la Tierra. Así, las enfermedades iban a dispararse, así las plantas y los organismos en general iban a entrar en un estado de shock.

Menos resistencia a nada, mayor facilidad para poder hacer de líquido amniótico, ya sea con medicinas tipo killer, desde la aspirina hasta la radiación. En plan bestia, porque como nadie descubrió el truco de la vida, todos los trucos acabaron en muerte.

Los nativos americanos son un ejemplo de lo que tantas veces se ha exterminado. Tenían la capacidad de atraer la lluvia. Sus danzas las atraían. Si no funcionaban, se encargaba el chamán. Al saber nosotros ahora que hay un líquido amniótico, no parece nada tonta la táctica. Aseguraba la vida en la comunidad. Era una práctica correcta. Eliminaba la dependencia de terceros. El maná es para todos, sólo hay que salir y respirarlo después de una fuerte llovizna de nubes majestuosas.

No en vano son las selvas tropicales las que con su exhuberancia de la vida nos lo recuerdan. Si fuese por agua únicamente, les ocurriría lo mismo que a nuestros jardines de bricolaje basíco. Es dónde más maná cae, dónde hasta hace poco incluso seguian existiendo las nubes majestuosas.

Estos días pasados, entre finales de marzo y ahora mitad pasada de mayo, se ha limpiado la atmósfera delante de nuestros ojos. Lo hemos constatado en palabra y testimonio visual. Lo hemos admirado, y nos ha inyectado inmediatamente vida, fuerza y capacidad de resistencia. A nivel mundial. Nunca ninguna aspirina logró eso.

Una Tierra sana, con los cielos limpios y las nubes majestuosas creciendo y descargando, produce tanto alimento que no podríamos comernoslo todo jamás. Lo veremos bien pronto, porque una vez pasada la limpieza de la atmósfera, llegará sin duda alguna la limpieza terrestre y acuática. Una vez más, será el líquido amniótico que se encargará de eso. Tarda algo más, porque se ha de disolver entre mucha contaminación de ese tipo. Aquí es dónde menos podemos observar, aunque el color de nuestros prados y bosques hablará como un medidor de los más perfectos.

Finalmente nos tocará a los seres. En cuanto las tres bases (cielo, tierra, agua) estén en condiciones, volverán a brillar los fuegos con colores sanos. Esos fuegos somos nosotros, pequeñas estrellas que emulan a las grandes de mil millones de formas diferentes o más.




devolviendo-las-nubes - Nube mostrando pacientemente el funcionamiento del líquido amniótico




devolviendo-las-nubes - Misma nube permitiendo una toma algo más alejada

El poder, eso… y mucho más lo sabe. Los que se han montado el chiringuito a base de cortarnos el contacto con el líquido amniótico se basan en ese conocimiento del maná, como se le llamó en otras épocas. Por eso la crisis, porque así pensaban que no nos íbamos a dar cuenta de la voluptuosidad de nuestra Gaia, de nuestro mundo y planeta. Por eso tanta destrucción, para que no luciera para nada. Por eso tanto chemtrail, para que los efectos del líquido amniótico quedaran anulados el máximo tiempo posible, para causar el máximo daño psible.

Eso era antes de que el Sol dijo “Basta”. Ahora corren como conejos, porque en menos de un mes el Sol ha limpiado la atmósfera y el líquido está penetrando por nubes gigantescas de nuevo y a raudales.

La humanidad entera aprenderá a convivir con la verdad. La protegerá contra las épocas oscuras, en las que el líquido amniótico nos fue secuestrado en el pasado.

Hay otro camino para hacer fluír ese líquido hasta la superficie terrestre. La Naturaleza tiene un azar con válvulas de seguridad. Sino, hace tiempo que estaríamos muertos y este mundo sería uno estéril.




devolviendo-las-nubes - desde cielos pintados con amor


Somos nosotros. Tan pronto que nos hacemos conscientes, nos convertimos también en seres capaces de conectarnos directamente con el líquido amniótico. Puede que nos esté costando, y que o bien nos hartamos o que perdemos la conexión, pero sin duda alguna los alinimales (aliados-animales) siguen conectados, tanto a la Tierra-Gaia, como a canales directos del líquido.

Lo tenemos a la vista. Es sólo cuestión de retirarse del mundanal ruido artificial creado y escuchar el silencio del paraíso.



devolviendo-las-nubes desde cielos nunca vistos en generaciones


Una visita al prado, unos minutos en medio de la Naturaleza sin que nadie esté con nosotros, sin que nadie nos pueda ver.

La Madre Tierra y el Padre Cielo enseguida vienen a nuestro encuentro. Ahora, que no son veneno, pueden volver a abrazar a sus hijas e hijos secuestrados.

Ya no estamos solos. Ni lo volveremos a estar nunca más.

Abrazos,

Miguel

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* Son numerosas las funciones que se le reconocen al líquido amniótico (LA).-
a) Un medio en el que el feto se mueve libremente.-
b) Es protección fetal para las agresiones externas.-
c) Mantiene una temperatura fetal uniforme.-
d) Protección fetal a las agresiones por contracciones.-
e) Constituye un ambiente óptimo para el crecimiento y desarrollo fetal.-
f) Es un medio útil para valorar la salud y la madurez fetal.-
g) Es un medio útil para administrar medicación al feto.-
h) Es un elemento favorecedor de la dilatación cervical.-


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Fuente: sombrasbaul.wordpress.com

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