jueves, 2 de junio de 2011

Cáncer con los móviles


Según la I.A.R.C., existe una evidencia de carcinogenicidad en humanos.

Esta evidencia es relativamente reducida, pues es mayor en los animales objetos de investigación sobre los posibles efectos que la máquina pudiera producir. Lo cual ha llevado a clasificar al teléfono móvil como un posible carcinogénico de nivel 2b (nivel intermedio). La categoría 2b, que engloba elementos que posiblemente sean carcinógenos para los humanos tales como son: El cobalto, la cafeína, gran número de colorantes, el crudo del petróleo, el plomo, el cloroformo o la sacarina.

Alguna de las conclusiones preliminares de tal estudio, formado por un grupo de trabajo de 31 científicos de 14 países, es que existe “un riesgo significativamente mayor de padecer un tumor cerebral relacionado con la utilización de teléfonos móviles durante un periodo de diez años o más”.
El pasado martes, 31 de mayo del año 2011, la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud), anunció la posibilidad de que los teléfonos móviles estuvieran relacionados con algunos tipos de cáncer.


Si uno va a su página web, podrá ver el anuncio de un estudio que ha llevado a cabo, en el cual – de una manera que no se si definir como inocente o intencionada – se expone que los efectos más notorios sobre el organismo humano es el calentamiento de tejidos que provoca la exposición a tales artefactos.

Este calor, al proceder de la escasa potencia del artilugio (que se mueve en rangos de entre 0 y 2 Watts), es absorbido y disipado por el organismo no siendo significativa su incidencia sobre el mismo.


Por otra parte, no he visto que se tengan en consideración los experimentos realizados por el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos, en los que se demuestra que tras una exposición a dicho ingenio, se produce un aumento en el consumo de glucosa (un promedio del 7%) en las zonas cerebrales adyacentes a la ubicación del armatoste, que si bien no son motivo de formación de un cáncer, sí que son ejemplo de los efectos por incidencia del aparato tal sobre el organismo humano.


Claro, que el asunto de la posible vinculación de los móviles con ciertos tipos de tumoraciones cerebrales o de cuello, efectos “carcinogénicos” radica en las conclusiones a las que ha arribado la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (I.A.R.C., en inglés), que es un organismo dependiente de la O.M.S. y que poco tiene que ver con las opiniones de ésta con respecto a esos “calores” que produce dicha tecnología.


I.A.R.C., por su parte y a pesar de los resultados, alega que es la O.M.S. quien debe de hacer las recomendaciones pertinentes – que pueden encontrarse en su web y que desde mi punto de vista son más bien ridículas – a la hora de usar dichos artificios.

Esta es la primera vez que un grupo de expertos de la O.M.S. toma una decisión sobre estas emisiones. Hasta ahora, lo más que se les había podido arrancar – y digo bien, “arrancar” – era que no existían estudios concluyentes. Por lo que es posible que varíe la clasificación de los posibles efectos carcinogénicos de estos armatostes, y ya le digo que lo harán, en base a nuevas evidencias. Produciéndose así algo similar a lo que ocurre con los aditivos alimentarios o los pesticidas organofosforados, en los que prima la capacidad de producción de dinero en oposición a la salud y bienestar humano.


Fuente: Mundo Desconocido

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