jueves, 23 de junio de 2011

Dágomar II

¿Te suena el nombre Dágomar? ¿No? Pincha aquí y recuerda: Dágomar


Camino por una zona
iluminada tan sólo por rayos lunares
que está quieta, ni evoluciona,
ni si quiera conservan sus irregularidades.

Es un lugar milenario, que me dona
variados escalofríos, gemidos y ansiedades,
y a la vez su fuerte esencia me obsesiona,
me hallo perdida, necesitada de amistades.

Continúo, descalza, entre pedrería monótona
que pincha, grita, clava, sin amabilidades,
no me importa, sólo quiero salir, ¡esto impresiona!
Oigo gritos, susurros y miles de agresividades...

Mi llanto se escapa y al terror se aficiona,
corro, huyo, desconozco el porqué, no hay comodidades,
las ramas me pegan, y la tierra tan gruñona
araña mi piel y ensucia mis bondades,

me rindo, caigo, abandonándome a la corona
impuesta a los lobos, cuervos y demás identidades
pero algo más hay: mirada escarlata y chillona
propia de las más perversas y demoníacas divinidades.

Ahora erguida, me desplazo cual madona,
mas no evito que me inunden debilidades,
siento que me estudian potentes neuronas
cargadas de maldad, peligro y crueldades...

Silencio.
Oscuridad.

Abro los ojos, ¡el Sol me traiciona!
Carboniza, muerde, ¿posee ambigüedades?
Me oculto en una cueva como herida leona
y entonces descubro inconfundibles atrocidades:

Por mi cuello, ahora no padezco mortaldad,
mis labios saben al néctar de mi ya pasada vida
ahora necesito negrura y penetrante frialdad,
Dágomar, has dejado a mi alma aturdida...


ALBA LOBERA VALLEJO


1 comentario:

  1. Simplemente magestuoso. Siempre es un deleite para mi cabeza desconectarse y poder lleer los fragmentos de tu mente, me trankilisan en los dias malos y me reviven en los aburridos.
    Muchas gracias Alba por seguir escribiendo!

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