viernes, 10 de junio de 2011

EEUU aplaude la hostilidad de Israel

“Es mejor figurar entre los perseguidos que entre los perseguidores.” TALMUD.




Soldados israelíes vigilando los territorios ocupados por la fuerza


La pretensión de Obama de volver a las fronteras de 1.967 como punto de partida para solucionar la constante opresión de Israel sobre el pueblo palestino, ha quedado, como ya parecía desde un principio, en una acción de cara a la galería.

Esta sensación de vacuidad en su planteamiento se ve respaldada en cada punto de la exposición de Obama. A cambio de ese supuesto ofrecimiento a ambas partes, el presidente de los Estados Unidos exigió a los palestinos hasta tres puntos bien definidos:


Que se olvidaran de presentar a votación de la Asamblea General de la ONU, el reconocimiento de su Estado, advirtiéndoles de que eso no servirá para crear un Estado palestino, por lo que no se entiende su negativa a que se vote en la ONU tal propuesta.
Que acepten el derecho a la existencia del Estado judío (algo que se les niega a los propios palestinos)
Y que ofrezcan garantías para la seguridad de Israel. Este punto resulta especialmente corrosivo para quien sufre la obsesiva represión que el Estado de Israel tiene como única política exterior con los árabes.
En otra acción más, planificada por su departamento de Hipocresía Exterior, el presidente estadounidense reconoció que, tal vez, solo tal vez, su país se había centrado demasiado, en las últimas décadas, en la vigilancia del comercio de petróleo y en la protección de Israel, descuidando por completo los intereses de los ciudadanos árabes. No solo eso, Barack, no solo habéis descuidado durante décadas los intereses de los ciudadanos árabes, también habéis descuidado sus derechos, obviando incluso que los tienen.

En un guiño más a su defendido Estado de Israel, Obama aseguró que, después de décadas de aceptar el mundo tal y como era en Oriente Próximo: “tenemos la oportunidad de cambiarlo apoyando las reformas económicas y políticas en la zona”. Después de esto se lanzó a diseccionar los cambios que los países árabes deben llevar a cabo, sin hablar para nada de los que la cordura, la razón y la Humanidad exigen de Israel.







Con respecto a la timorata propuesta de Obama, de retroceder decenios de atropellos de la legalidad internacional cometidos por Israel y volver a las fronteras de 1.967, el primer ministro israelí la tomó poco en serio, siguiendo la costumbre israelí de pasarse por el arco del triunfo los montones de resoluciones de la ONU encaminadas a frenar los atropellos cometidos por el imperialismo israelí.

El mensaje de Netanyahu a los palestinos es claro: más madera. Les dijo literalmente que rompieran su reciente pacto con Hamas y que hicieran la paz con el Estado de Israel. No parece ni justa ni lógica la petición, cuando de la parte judía solo les cabe esperar a los palestinos, más opresión, más ocupación y más terrorismo de estado.

Los aplausos del Congreso estadounidense a las palabras de Netanyahu vienen a certificar la cualidad circense del discurso del dudoso Nobel de la Paz y suponen una patada en el trasero de todo país vecino de Israel que algún día pensó que llegaría a ver reconocidos sus derechos pasados, presentes o futuros.


Fuente: Impresiones Mias

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