martes, 28 de junio de 2011

El periodista ganador de un Pullitzer, Chis Hedges: “Las corporaciones han ganado. ¿Debe de empezar la revolución en Estados Unidos?”

FUENTE: PlanetaGEA


Nuestra lucha no es CONTRA algo o alguien..tiene un componente negativo que encima alimenta contra lo que quieres luchar…por eso no soy muy partidario de utilizar palabras con ANTI lo que sea…nuestra lucha es hacia el DESPERTAR de la gran mayoría de la sociedad…una sociedad alienada y dormida que pulula por el mundo como zombies…

Y en ese sentido España está siendo un GRAN PRECURSOR de ese DESPERTAR….sin embargo como ya hemos comentado en varias ocasiones, este DESPERTAR debe ser GLOBAL para que fructifique…y para ello necesitamos que los países anglosajones, especialmente el pueblo de EEUU, DESPIERTE…ya hemos tenido algunos conatos en Wisconsin que son esperanzadores…
Como decía Einstein: “El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad”

Os dejo con estas interesantes reflexiones viniendo de un periodista y ganador de un Pullitzer…y confíemos en que cada vez más gente abandone esa cómoda e infantil visión de que “no está pasando nada“…y empiece a trabajar para CAMBIAR este planeta…antes de que sea irreversible…

El periodista ganador del premio Pullitzer, Chris Hedges, ha escrito un interesante texto (el cual puede ser escuchado en una lectura animosa en el video aquí presentado) sobre su visión un poco pesimista del estado actual de las cosas y la necesidad de que la revolución nazca primero en Estados Unidos…






Hedges, con cierta razón, cree que las corporaciones ya han ganado (somos el ganado) y que este resultado no es extraño: salvo algunos apriscos históricos, la historia de la humanidad es la historia de la tiranía por distintos medios. Sin embargo, lo que está ocurriendo actualmente es que el capitalismo corporativo con su globalización, su sistema basado en el consumo, dependiente de combustibles fósiles e interminables guerras (que brotan como hongos), ha mostrado una incapacidad para dirigir al planeta con un plan sustentable a largo plazo (su única vision y deseo es más, siempre más). En una economía que se basa en el crecimiento infinito se conciben recursos naturales infinitos y, bajo esta frenética marcha, vivimos por primera vez bajo la amenaza de la extinción y el agotamiento (tanto de especies biológicas como de minerales y compuestos químicos).






Escribe Chis Hedges:

“Reaccionan a esta gran revelación pretendiendo que nada está pasando. Están desesperadamente tratando de mantener un sistema capitalista-corporativo condenado a fracasar. Cantan el mantra de que el mercado debe de determinar el comportamiento humano, al tiempo que el imparable mercado sin regulaciones llevó a la economía mundial a una convulsión y a la evaporación de 40 mil millones de dólares”.

Mientras esto sucede, este miope saqueo, los medios y el sistema de producción cultural (de realidades) envuelven la mente colectiva en una burbuja con una serie de minidramas de celebridades (Angelina Jolie salva a los niños en África, el congresista Wiener mandó fotos de su pene por Twitter…).


Así seguimos hablando de personalidades —como Obama, Bush, Clinton, en Estados Unidos— y estos jefes de Estado son prácticamente irrelevantes en comparación con los corporaciones y sus cabilderos que hacen que las leyes pasen y hacen que los gobernantes ganen. Quienes tienen el verdadero poder en el mundo son las personas que controlan las corporaciones. Una pequeña élite insaciable que cada vez tiene más poder. Goldman Sachs, una de las corporaciones responsables de la alquimia financiera (los banqueros son los nuevos sacerdotes, solo ellos acceden al conocimiento oculto de los instrumentos financieros) que provocó la crisis en el 2008, otorgó 17.5 mil millones de dólares en compensaciones a su gerentes. A la vez que los grandes banqueros del mundo anunciaron que se subirían los sueldos en un 36%. En Estados Unidos el 0.1 de la población controlaba en 1974 el 2.7% de la riqueza de ese país, actualmente controlan el 12.7% (cifras oficiales que no consideran las cuentas de banco secretas, el lavado de dinero, etc.).


Del otro lado de la moneda, alimento, agua y seguridad básica cada vez se alejan más del alcance de la población mundial. Desde el 2008 los precios en los alimentos en el mundo han subido 61%. Esto es bastante grave cuando ganas en un año lo que gana en una hora un CEO de una compañía del Fortune 100.
Para que todo esto pueda seguir ocurriendo las masas deben permitirlo.


En Estados Unidos y en buena parte del mundo occidental aún se sostiene, y se defiende al pie del cañon, la sagrada democracia.


La democracia es la gran superstición de nuestro días”, dijo alguna vez Borges

Se representa una película con papeles antagónicos según el esquema del drama aristotélico —pasando por Maquiavelo y Bernays y Brezinski— y entonces tenemos a los demócratas que defienden las cuestiones liberales y se oponen férreamente a los republicanos, que defienden los temas conservadores. Y según aparecen en la TV debaten como enemigos… aunque en el fondo ambos defienden los mismos intereses (toman distintos caminos y a distintas velocidades para llegar al mismo lugar).






La ilusión de la libertad es probablemente el máximo obstáculo a la libertad.


“Fomentando la ilusión en una clase sin poder que sus intereses pueden ser una prioridad, el Partido Demócrata pacifica y de esta forma define el estilo de un partido de oposición en un sistema totalitario invertido”, escribe Sheldon Wolin sobre el sistema canadiense, pero que podría aplicarse para buena parte del mundo.


“¡Que no vengan a alabarnos el mérito de Egipto y de los tiranos tártaros! Estos aficionados antiguos no eran sino unos maletas petulantes en el supremo arte de hacer rendir al animal vertical su mayor esfuerzo en el currelo. No sabían, aquellos primitivos llamar “señor” al esclavo, ni hacerle votar de vez en cuando, ni pagarle el jornal, ni, sobre todo, llevarlo a la guerra para liberarlo de sus pasiones”, escribe Louis Ferdinand Celine.


Si bien es innegable que existe un cierto avance en la libertad y en el acceso a la información, que una mayor diversidad de temas y opiniones se discuten en los medios y ocurre un mayor intercambio cultural, también es cierto que esto se da solamente en la medida que “pacifica” y mantiene en un estado de relativo contento a las masas. Exigimos más canales de TV, más productos en el supermercado y que se hable de más cosas, pero no exigimos que renuncien los políticos que otorgan contratos a las corporaciones para monopolizar nuestra existencia —o no logramos exigir orquestada y masivamente que renuncien o que aprueben tal o cual ley, porque la mayoría estamos relativamente satisfechos, en el estupor de la televisión o procurando alimentar a nuestra familia sin concebir que es posible exigir y tomar de la élite lo que pertenece a todos. La sofisticación del totalitarismo y de la tiranía opera con inigualable eficacia cuando hace que los ciudadanos crean que son ellos los que deciden y tienen control del destino —o cuando este control simplemente deja de importarles, por el ennui o por la radical distracción.



“¿Quién quiere rebatir el mito de que la raza humana está evolucionando moralmente, que puede continuar su saqueo de recursos no-renovables y sus niveles hedonistas de consumo, que la expansión del capital es eterna y nunca cesará?

“Las civilizaciones moribundas comúnmente prefieren la esperanza, aunque sea absurda, a la verdad. Hace la vida más fácil de llevar. Hace más fácil divergir la atención de las decisiones difíciles que se tienen que tomar para refugiarse en la certidumbre de que Dios, la ciencia o el mercado los salvarán”, dice Hedgres.


¿Marcharemos en aquiescencia hacia nuestra lenta desaparición o hacia nuestra completa esclavización, tal vez sin ni siquiera darnos cuenta que estamos siendo guiados a un cómodo e indolente matadero? Hedges de cierta manera pide una revolución en Estados Unidos, pero es realista (¿o pesimista?) y no lo hace con mucho convencimiento. ¿Cómo proceder para lograr esto? ¿Cómo organizar a la gente? ¿Cómo despertar a las masas? ¿Es esto absurdo, un poco de estéril contrapropaganda? ¿O todavía se puede encender la mecha que altere significativamente nuestra realidad colectiva?

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