lunes, 27 de junio de 2011

Homeopatía

Tomado de: www.mundodesconocido.com -J.L.-


En este nuevo reporte quiero hablarles sobre un tema bastante controvertido que está levantando ampollas en muchos ámbitos científicos, sobre todo en lo que a medicina y farmacología se refiere.

La homeopatía, en síntesis, es la hipótesis desarrollada a principios del siglo XIX por el químico Samuel Hahnemann - que entre otras cosas era el médico privado del gobernador de Transilvania y el introductor del Estado de Cuarentena, dentro de los procesos médicos- que habla sobre el tratamiento de ciertas dolencias y enfermedades mediante la acción de principios iguales.


Un ejemplo de ello es que si una persona presenta un cuadro sintomatológico similar al de una intoxicación por arsénico (excluyendo ésta, claro está), el homeópata cogería tal producto – arsénico- y haría una dilución de éste en etanol y posteriormente en agua un número indeterminado de veces.

Y aquí parte de la controversia. Resulta que en algunos casos estas disoluciones no presentan siquiera una molécula del supuesto principio activo, no siendo – desde una perspectiva física – sino únicamente agua aquello que le es administrado al paciente. Esto tiene que ver con el número de Avogadro (del que no hablaré).

A este respecto, el Consejo Australiano contra los Fraudes en la Sanidad dijo de la homeopatía – tal vez ignorando o desconociendo los trabajos y experimentos de Masaru Emoto – lo siguiente: “Curiosamente, el agua que se ofrece como tratamiento no recuerda las vejigas en que se guardó, ni las sustancias químicas con cuyas moléculas estuvo en contacto, o los otros contenidos de las alcantarillas en las que estuvo, o la radiación cósmica cuyas ráfagas la atravesaron.”

Por otro lado, existen ciertas leyes homeopáticas que postulan:

1.- La existencia de una “fuerza vital” que puede desequilibrarse y por ello es susceptible de ser reequilibrada. Cosa ésta que en ciertas culturas se conoce como prana, pneuma, Ki, Chí e incluso Vibra.





2.- De acuerdo con esta ley homeopática de susceptibilidad, incluso un estado mental negativo podría atraer a unos hipotéticos causantes de enfermedad denominados “miasmas”, que afectarían al cuerpo provocando los síntomas de enfermedad. Noción ésta sobre la enfermedad que invalidaría que fuera una entidad separada o invasora, sino una parte del “total viviente”, esto es, del individuo. Esto quizás se vea reforzado no ya por la hipótesis o teorías más o menos estrambóticas, sino por las demostraciones de facto, durante más de nueve horas, frente a un tribunal médico y en el 100% de los casos, de la relación entre los distintos tipos de cánceres y ciertos procesos psicológicos que hiciera Ryke Geerd Hamer.

Dicho esto, les apunto que el empeoramiento por expectativa, se conoce como efecto nocebo.

En el ámbito académico muchos son quienes dicen que la homeopatía está más cercana a la brujería y al tarot que a la medicina. Pero desde un punto de vista objetivo la brujería puede considerarse como la farmacopea basada en los principios activos de los vegetales y su aplicación a ciertos ámbitos, sobre todo médicos.

En la literatura que supuestamente demuestra la inefectividad de la homeopatía, por no tener las soluciones de ésta presencia de unos pretendidos principios activos, encontramos que se admite que dicha teoría funciona y tiene efectos similares a los del placebo. De hecho se dice: “igual a los efectos del placebo”.

Cosa esta que sugiere la inutilidad de la farmacopea actual que no sólo no cura sino que enferma.

Desde mi punto de vista, no tengo datos suficientes para demostrar o desmentir si la homeopatía funciona o no. Siendo independiente de ello que cada cual obre según conciencia a este respecto y siempre desde la prudencia.

Por otro lado, veo que se ataca la “física” – mejor dicho: “química” – de las soluciones homeopáticas y que en base a ello se teoriza sobre su presunta inutilidad, cuando gran parte de los medicamentos para afecciones coronarias, vacunas, cócteles químicos contra cánceres o el S.I.D.A., o incluso la archiconocida “aspirina” (que dicho sea de paso aparece en recetarios brujeriles y se tiene constancia de su uso en la Edad Antigua por parte de los Romanos), nunca fueron probados contra placebo.

Cosa que me lleva a pensar que si bien la homeopatía puede ser tan fácilmente atacable – como difícilmente defendible – pudiera haber estado evidenciando la inutilidad de ciertos tratamientos farmacológicos. Eso sí, llenos de principios activos y efectos secundarios.

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