lunes, 13 de junio de 2011

Imperio sólo hay uno


Por boca de su secretaria de Estado, Hillary Clinton, el imperio ha rugido contra China. Al imperio no le parece bien que China invierta en África. Las pretensiones de China no son muy distintas a las de cualquier otro imperio, es decir, asegurarse el suministro de materias primas estratégicas, para cubrir las necesidades cada vez más exigentes de su inabarcable población.

Tal y como denuncia la señora Clinton, China “invierte en África sin prestar atención al desarrollo de una estructura económica resistente”, y tal vez sea porque esté convencida de que invertir es una vía mucho más deplorable que promover las acciones bélicas, que extorsionar países y que nombrar dictadores-marioneta cuyos salarios y caprichos salen del presupuesto de “defensa” del mayor atacante del mundo.

La prepotencia con la que Clinton se expresa resulta, además de asquerosa, insultante para la razón y para el sentido común hasta del ciudadano menos informado. Dice la “buena” señora: “no queremos ver un nuevo colonialismo en África”. Es normal, si ellos ya tienen un colonialismo en el continente africano, que no quieran otro nuevo.

Añade este adalid del descaro que “no queremos que [los chinos] interrumpan las buenas prácticas de gobierno”. Es normal que no vea mejorables las prácticas de gobierno que ellos imponen a base de poder militar y económico, ya que cualquier otra práctica, incluida la democracia, les haría perder influencia. Nótese la alienante cantidad de “nosotros queremos” que llega a utilizar Clinton, hasta cinco, en el texto reseñado.

Se permite el lujo la secretaria de estado estadounidense de decir que “Pekín no es el modelo político ideal, dadas sus estrictas políticas sobre control de la información”. Vale que el de Pekín no es un modelo de políticas abiertas en el trato de la información o de los informantes, pero ¿acaso lo es más Estados Unidos?, un país que mata periodistas con tanques, un país que organiza una trama mundial contra quien publica cables que demuestran los oscuros manejos del imperio, un país que controla y edita toda la información que sobre él circula por la red, un país donde se detiene a un joven de trece años por llegar a la conclusión de que Obama podría ser objetivo de una posible venganza por parte de Al-Qaeda, un país cuya libertad de expresión está restringida a todo lo que ensalce, defienda y apoye sus delictivas prácticas. Creo más bien que Pekín todavía podría empeorar más si toma como modelo al imperio estadounidense en cuestiones de política sobre control de la información.

Y para terminar añade “estamos comenzando a ver muchos problemas. Se pueden aprender lecciones mejores de democracias como Estados Unidos”. Es esperanzador para el futuro del ser humano ver cómo desde el imperio se utiliza el término “problemas” y además en primera persona. Realmente no creo que se puedan aprender muchas lecciones de democracia de un país como Estados Unidos, cuyas voces disidentes son silenciadas o atacadas sistemáticamente desde los medios.

Fuente: impresionesmias

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