domingo, 12 de junio de 2011

¿Por qué se hundió Irlanda si apenas tenía deuda pública?








Es muy curioso comprobar como el país con la deuda pública más baja de toda la tabla ha sido el primero en quebrar. ¿No se nos había “enseñado” que lo que lleva los países a la quiebra es su deuda pública? ¿Cómo pudo quebrar, en primer lugar, el que menos deuda pública tenía?.

El diccionario ideológico del capitalismo neoliberal establece que el gasto privado se llama “inversión” y el gasto público se llama “deuda”. Los irlandeses fueron alumnos aventajados en creer a pie juntillas este catecismo difundido por la teocracia bancaria. El resultado de asumir una premisa tan pueril, propia de mentes adoctrinadas, fue la implosión económica del país. ¿Cómo pudo suceder que un país con una deuda pública bajísima, que se situaba en torno al 5% de la deuda externa total (frente al 25% de Alemania o el 27% de Francia) , tuviera que ser “rescatado”? ¿No se nos había dicho siempre que era la deuda pública el origen de todos los males de los países?. Quisieron tapar el sol con la mano y no quisieron ver que era la deuda privada la que realmente estaba devorando a sus hijos. Pensaron que por no incluir el concepto en su diccionario este dejaría de existir. En el lenguaje capitalista a los bancos no se les rescata sino que se les “inyecta liquidez”, se les “recapitaliza” o se crean “fondos de contingencia para fortalecer su solvencia”. La palabra “rescate” solo se aplica a los ciudadanos que tendrán que pagar con su trabajo y sus ahorros esas inyecciones, recapitalizaciones o fondos de contingencia. La realidad es que fueron los banqueros que se balanceaban sobre la burbuja inmobiliaria los que hundieron el país. Como decía Galileo ante los ignorantes fanatizados que pretendían juzgarlo … “y sin embargo se mueve”.

Tanto Irlanda como Islandia tenían una deuda pública bajísima y eso no salvó a sus ciudadanos de ver atacados gravemente sus derechos básicos. Todo el debate sobre la deuda pública de los países no es más que una cortina de humo, una estrategia del capital para que la gente no entienda realmente lo que pasa. Por mucho que los países consigan reducir su gasto público, a base de sangrantes sacrificios y humillaciones, seguirán desprotegidos contra el ataque de los especuladores y la voracidad cancerígena de la deuda privada inherente al sistema capitalista.

Fuente: Alerta Globalización

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Hola, tesoro!
¿Qué quieres decirme?