miércoles, 20 de julio de 2011

China, "abonado" a USA

¿El gran ahorrador..., futuro enemigo?

El país asiático ha incrementado la cantidad de deuda de US$ 7.300 millones a US$ 1,16 billones y se ha convertido en el mayor país tenedor de bonos del Tesoro estadounidense. ¿Pan para hoy, hambre para mañana? Para Fernando Amerlinck, soplan vientos de guerra amarilla.




China ha incrementado la cantidad de deuda de US$ 7.300 millones a US$ 1,16 billones y se ha convertido en el mayor país tenedor de bonos del Tesoro estadounidense.

En el mes de mayo la tenencia extranjera de bonos del Tesoro estadounidense ascendió a un 0,6%, alcanzando los US$ 4.500 millones. USA obtuvo durante el quinto mes del año la cifra de endeudamiento máxima para poder asumir la financiación de sus operaciones, tema muy en boga estos días.

El secretario del Tesoro americano, Timothy Geithner, ha advertido que si el techo de la deuda no se eleva, a más tardar el próximo 2/08, el Gobierno estadounidense no podrá hacer frente a las obligaciones de pago con los tenedores extranjeros de bonos. Por su parte, Dong Yuping, economista del Instituto de Finanzas y Banca de la Academia China de Ciencias sociales, ha asegurado que China se encuentra ante un dilema con la tenencia de bonos del Tesoro de USA.

Asimismo, Yao Wei, economista de China en el banco francés Societe Generale S.A, ha declarado que la cuestión clave es que China debe ralentizar el ritmo de acumulación de reservas internacionales de divisas, para así reducir la necesidad de compra y que el país asiático debería replantearse seriamente la hipótesis de los bonos del Tesoro de USA como refugio seguro.

El Capital Internacional del Tesoro, de acuerdo a los datos obtenidos en el mes de mayo, muestra que los inversores extranjeros continuarán comprando deuda pública de USA, mientras que Japón y Gran Bretaña, el segundo y tercer poseedor de bonos del Tesoro americano, incrementarán el número de bonos en su poder.

Pero, ¿cuál es viabilidad del actual status quo? El economista mexicano Fernando Amerlinck para el Portal de Texcococo nos presenta su muy interesante visión de por que, para el, soplan vientos amarillos de guerra.

"China es el mayor acreedor. Ningún país ha prestado tanto dinero a la mayor economía del mundo -USA, todavía- al comprar bonos del aún llamado, curiosamente, “Tesoro” de ese país. Un tesoro tan rico que cae en mora porque su tarjeta de crédito ha sobregirado su módico tope de 14,290,000,000,000 dólares. Más de catorce billones de dólares (ellos los llaman trillones).

Obama está furioso porque el Congreso no sube ese límite para poder endeudarse más, mientras The Federal Reserve System fabrica dólares de plástico. O de papel. O de bits y bytes. Dólares cuya fuerza es sólo la fe en que esa moneda es fuerte. Pero la fe en esa moneda fiduciaria -fiducia, vocablo latino que significa “fe” se resquebraja.

El mecanismo es sencillo:

1. Los grandes países de Asia exportan a USA productos; India exporta servicios y tecnología.

2. Cobran dólares que invierten en bonos gringos. China lleva 20 años comprando bonos del “Tesoro” para cubrir sus superávits comerciales. Ya posee 1 billón (tiene reservas totales de 2.3 billones de dólares).

3. USA demuestra su irresponsabilidad. En 2011 su gobierno pagará $3.7 billones de gasto pero sólo recibirá entre $2.1 y $2.2 de impuestos. El déficit anda por $1.6 billones, cerca del 60%. Lo faltante suma alrededor del 12% del producto total, aparte de que la deuda federal total rebasa el 100% del producto nacional.


La calificadora china Dagong Global Credit Rating ha degradado a AA la deuda gringa, y AA+ para la china y la alemana. Baja el prestigio que para algunos sigue teniendo, como por ensalmo, la palabra “dólar” (que a diario pierde valor ante el oro y la plata).

Los chinos no juegan ese juego por tontitos. Ellos no hacen planes sexenales que no cumplen; sus planes son de sesenta años y los cumplen. Su estrategia geopolítica es de muy largo alcance: China está comprando USA en abonos.

Comparo la conducta china hacia USA con lo que hicieron éstos en México con Echeverría y López Portillo: corromper con deudas a gobiernos irresponsables que cayeron en default y echaron a perder al peso y a los mexicanos. Perdimos comercios, industrias y bancos.

Pasará igual. Los asiáticos empezarán a exigir pago en oro y no en dólares, como hizo de Gaulle antes de 1968, cuando sospechosamente una revuelta estuvo a punto de derribarlo.

Lástima que USA no tenga oro; su moneda no está basada en ese metal, y vuelan sospechas de que el oro de Fort Knox se ha hecho perdedizo (el congresista Ron Paul exige una auditoría; quién sabe por qué, se la hacen cansada).

“Solución”, estirar la liga.
El prodigioso doctor en ciencias ocultas Ben Bernanke cocina recetas de su maestro Keynes: estimular desde el gobierno la economía y el empleo (lo cual no consigue), gastando dinero que no existe; hacerlo existir imprimiendo billetes verdes y comprar más bonos al “Tesoro” federal, cuyo pago delega al futuro: combate la deuda endeudándose más. Llama a ese echeverrismo quantitative easing (QE). Ya lleva dos (QE2) y va para QE3.

Es el suicidio del imperio; como todo suicidio, por propia mano. Se les va la mano en invenciones monetarias; se hacen ricos emitiendo moneda-basura que endilgan al mundo a cambio de productos y tierras y empresas con valor real; su pueblo firma para comprar cosas que no necesita a países que no son el suyo, con dinero que no ha ganado, para impresionar a gente que no conoce y que juega a lo mismo. El juego se retroalimenta con más deudas de dinero ficticio.

Tal locura de dinero fiduciario, dinero inventado, dinero respaldado con saliva, dinero fiat, durará hasta que se acabe... ¿qué? Hasta que se acabe el cuento. Hasta que la gente pierda fe en ese dinero inflado por su “facilitación cuantitativa” que prefiero llamar falsificación conspirativa. Y el juego sigue adelante. Sí. Hasta que alguien lo gana.

¿Quién lo gana? China. Pero hay escenarios de guerra. Recordemos que la falsificación oficial del marco alemán vio hervir a Hitler.

Aprendamos de la historia. Los gerifaltes revolucionarios mexicanos emitían moneda sin respaldo alguno. Zapata emitió moneda de barro. Villa la hizo de plomo. Los billetes sellados y resellados -Carranza los llamó infalsificables- no tenían respaldo. La gente tenía que aceptar esa moneda-basura por las armas de Carranza, de Zapata, de Villa o del que emitiera ese “dinero”.

Un siglo después el dólar se apoya en el mayor ejército del mundo, hoy atareado en guerritas estilo Vietnam pero listo para guerras de verdad; por ejemplo, contra algún país que decida ponérsele en serio al brinco y exigir pago con valor real de oro o plata. Los chinos podrán cobrarse a lo chino: con bienes estadounidenses en su territorio; usando el arma financiera de un billón en bonos gringos; o del modo que discurran. Dinero les sobra.

Irremediablemente vendrá otra Gran Depresión y el dólar se derrumbará. Así como una guerra mundial acabó con la crisis de los 30, USA querrá obligar militarmente a Oriente a obedecer al declinante imperio. Y de pasada, seguirá alimentando a su monstruo económico-militar.

Han perdido a Osama bin Laden. Podrán tener a un enemigo nuevo: China, en un escenario digno del siglo XXI, que por todos lados se pinta de amarillo. Es el siglo de Asia".

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