viernes, 1 de julio de 2011

Desastre nuclear sin final: ballenas radioactivas, trabajadores suicidas y encubrimiento

Pese a que en un principio los medios de comunicación y el gobierno de Japón quisieron minimizar el nivel del derrame nuclear de Fukushima, los hechos demuestran que este podría ser el más grande desastre industrial de la historia.

Pese a que los medios de comunicación en el mundo han dejado de cubrir con la misma intensidad el desastre nuclear de Fukushima, en Japón, esto no significa que la radiación haya sido controlada (solamente olvidada por la memoria cortoplacista mediática).



Hace unos días se econtraron 31 becquereles de cesio radioactivo por kilogramo en ballenas capturadas a 650 km de la planta nuclear de Fukushima. De 6 ballenas examinadas, dos presentaron niveles de radiación que parecen provenir del reactor nuclear y si bien la cantidad está por debajo del límite establecido por autoridades sanitarias, el hallazgo genera preocupación por el nivel de contaminación que se está alcanzando (además de que este límite ha sido cuestionado bajo el argumento de que no se tienen estudios comprensivos y algunas personas señalan que ninguna contaminación de cesio es segura).

Hasta la fecha Japón consume carne de ballena sirviéndose de una laguna legal para seguir cazando a estos cetáceos pese a que la ley internacional lo prohíbe.

En su lucha contra la fuga radioactiva provocada por el tsunami, la Tokio Electric Power Co. depositó 2 millones de galones de agua altamente radioactiva al océano. Aquí una simulación científica de como se expande la radiación por el océano:


Fukushima Daiichi Radioactive Seawater Model April 5 from ASR Limited on Vimeo.




Michio Kaku, el famoso físico de ascendencia japonesa, ha estado advirtiendo que los niveles de radiación pueden superar los de Chernobil; el accidente nuclear en lo que hoy es Ucrania expuso a peligrosos niveles de radiación a 5 millones de personas.

Hace una semana Kaku dijo en una entrevista a CNN que no se tiene controlada la crisis en ninguna medida. Los trabajadores de Fukushima se exponen a una dosis de radiación de un año en solo minutos de permanecer a la zona y la limpieza, que aún no empieza ya que el derrame no ha sido controlado del todo, tardará 50 a 100 años, lo que significa una buena cantidad de sacrificados. Por otra parte es posible que necesiten volver a derramar grandes cantidades de agua radioactiva al océano, lo cual podría producir una crisis de pesca e incluso conflicto internacional con China y otros países cuyas aguas podrían quedar contaminadas.

Kaku dice que la información inicial ha sido refutada. Se ha revelado que el núcleo de los 3 reactores se derritió totalmente (se había manejado antes que solo había sido parcialmente), la evacuación se limitó a 12 millas a la redonda y se han encontrado 4 “zonas calientes” de radiación fuera del perímetro evacuado, lo cual ha provocado que al menos 34 mil niños, incluyendo niños de kínder, hayan sido expuestos a la radiación y tengan que ir a al escuela con placas medidoras para saber hasta qué punto resultaron contaminados.

Además, Kaku apunta lo evidente: se trató de desestimar los daños del derrame nuclear aunque se sabíalo que estaba sucediendo. Este encubrimiento de los efectos y del nivel de radiación tiene consecuencias graves, como el hecho de que miles de personas hayan sido expuestas a la radiación solo para que el mundo no se alarmará ante la dimensión del ecocidio.

“Este podría ser el desastre industrial más grande de la historia”, dice Kaku, poniéndolo por encima del derrame de petróleo del Golfo de México y Chernobil. Incluso la leche en Nueva York presenta niveles de yodo radiactivo, niveles aparentemente inofensivos, pero sintomáticos de la escala de radiación que estamos padeciendo. Mientras tanto la versión que circula en los medios oficiales es que la radiación ha sido controlada y no hay nada de qué preocuparse.



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