miércoles, 20 de julio de 2011

Latinoamérica: ACONSEJA EL PESO, PERO... Cristina apuesta su fortuna al dólar

Unas horas después de que la presidente Cristina Fernández desaconsejara invertir en dólares, esa divisa volvió a escalar otro centavo, presionada por la sostenida demanda de empresas, inversores y ahorristas que parecen sentirse más tranquilos apostando a una moneda que se deprecia en el mundo pero sigue funcionando como resguardo para los argentinos... y para la fortuna personal de los Kirchner.



"Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago". Qué mejor aplicación puede tener esa frase que el discurso de Cristina Fernández de anteayer en el aniversario de la Bolsa de Comercio.

Se sabe que en este país hablar del dólar es sin duda tocar un tema complicado. Ya el ex ministro Lorenzo Sigaut dijo en 1981: "El que apuesta al dólar, pierde", apenas horas antes de que se desatara una feroz devaluación del peso; el ex presidente Eduardo Duhalde no le salió bien la promesa que hizo ante el Congreso, en enero de 2002, de que quien depositó dólares recibiría dólares...

Con la diferencia de que hoy no se vive un momento dramático en el frente financiero como en los casos anteriores, y aún así la presidente Cristina Fernández se animó al tema para aconsejar algo que ella no cumplirá: dijo que "el gran desafío es convencer a los argentinos de que no hay que apostar al dólar".

Ahora, ¿los Kirchner no son argentinos? ¿Por qué ellos sí apuestan al dólar mientras ven incrementarse su fortuna y "los argentinos" deben, en cambio, apostar al peso? ¿Qué hicieron Néstor y Cristina con sus ahorros?.

Pues, se conocen ya las declaraciones juradas patrimoniales del matrimonio. En la del 2008 declaró un plazo fijo por US$5.315.738 millones, al año siguiente, otro por US$ 2.906.621 millones. Fue el año en que, además Kirchner debió blanquear una compra puntual de US$2.000.000.

Y no se conoce aún la declaración jurada correspondiente a 2010, que se hará pública recién el 22 de agosto próximo.

De esas declaraciones juradas surge que el matrimonio se ajustaba bastante al ahorrista medio argentino: dólares y ladrillos. Claro que en su caso aprovechaba las inmejorables oportunidades inmobiliarias que le ofrecía la Santa Cruz. Pero con los depósitos en dólares declaraba intereses ganados que no tenían correlación (resultaban excesivamente altos) con el capital invertido.

Pues, hoy es tanto la demanda mayorista de dólares como la minorista la que crece, ya que quien tiene un excedente en pesos lo usa para comprar dólares. No es ya la compra de una empresa o de grandes inversores.

Y, ¿por que sucede? En parte porque se espera que tras las elecciones presidenciales, cualquiera sea el ganador, se aceleraría la devaluación del peso, y en parte y vinculada con la anterior, porque con esta inflación y tasas de interés no muy atractivas, el ahorrista prefiere quedarse en dólares antes que apostar a ganar un plus con la tasa de interés de un plazo fijo en pesos.

Llevado a grandes números, la tendencia compradora de dólares muestra que la fuga de divisas en lo que va del año ya trepa a los US$10.000 millones. Entiéndase como fuga no solo al que se lleva la plata a una cuenta en el exterior. También, el que se la lleva a una caja de seguridad o el que hace un depósito a plazo fijo en dólares.

Por cierto, si hay fuga es porque antes hay abundancia de dólares. Son los que dejan los exportadores, pero sobre todo los de soja, que disfrutan de una demanda mundial que puso el precio de esa oleaginosa encima de los US$500 la tonelada.

Solo por eso el país se bancó una fuga de US$65.000 millones durante los últimos 4 años, según datos publicados por 'iEco'. Pese a todo, el Gobierno logró mantener el tipo de cambio más o menos tranquilo y lo maneja a su antojo desde el Banco Central. Y es por eso que Cristina cree que puede manejar hasta los ahorros ajenos a su antojo.

Fuente: Urgente24

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