domingo, 3 de julio de 2011

Los Agujeros Negros

Fuente: www.MundoDesconocido.com



Dentro de los conceptos físicos, creo que no existe uno más errado que el de agujero negro. Digo esto porque un agujero negro en realidad no es un agujero. De ahí que no se pueda viajar a través de un agujero negro, ya que su nombre – erroneo – nos hace pensar en algo hueco, cuando en realidad no lo es. Cosa que lleva a confundirlos con los agujeros de gusano, que son otra cosa.

El agujero negro, a día de hoy un misterio para la ciencia, es una singularidad producto de una concentración de gran cantidad de masa en un volumen muy pequeño. Por eso no son huecos.

Otra cosa interesante que se puede decir sobre los agujeros negros es que siendo su gravedad tan monstruosa, atraen incluso los fotones de la luz. Por eso son negros. Pero aún así los agujeros negros – debido a las fuerzas de marea – emiten materia a velocidades cercanas a la de la luz, del mismo modo que una naranja eyecta su jugo al ser comprimida por la presión de nuestra mano.

No se tiene muy claro como se forman, aunque se especula que ciertas estrellas que entran en colapso gravitatorio son su posible origen. De hecho, lo que hoy conocemos como agujeros negros (desde 1969 cuando John Wheeler acuñó dicho término), en su día se denominaron como “estrellas en colapso gravitatorio completo”.

Las galaxias son espiraladas porque en su centro existe un agujero negro que atrae sobre sí la materia.





Volviendo al asunto de aproximarse a un agujero negro, cualquier cosa que se acerca al horizonte de sucesos sufrirá lo que ha venido en denominarse como efecto de spaguettificación en el cual, debido a las fuerzas de marea, la cosa tal será estirada hasta convertirse en una corriente de átomos que descenderá espiraladamente hacia la superficie del agujero negro.

Hasta ahora es imposible describir lo que sucede en el interior de un agujero negro. Sólo se puede imaginar, suponer y observar sus efectos sobre la materia y la energía en las zonas externas y cercanas al horizonte de sucesos y la ergosfera (de la que no hablaré).

Uno de los efectos más controvertidos que implica la existencia de un agujero negro es su aparente capacidad para disminuir la entropía del Universo, cosa esta que violaría los fundamentos de la termodinámica, ya que toda materia y energía electromagnética que atraviese dicho horizonte de sucesos, tienen asociados un nivel entrópico.

Stephen Hawking propone que la única forma de que no aumente la entropía sería que la información de todo lo que atraviese el horizonte de sucesos siga existiendo de alguna forma. Abriendose un más que interesante frente. Ya que esto implica que la gravedad introduce un nivel adicional de impredictibilidad sobre la incertidumbre cuántica. Parece, en función de la actual capacidad de observación experimental, como si la naturaleza asumiera decisiones al azar o con efectos alejados de leyes precisas más generales.

La hipótesis de que los agujeros negros contienen una entropía y que, además, ésta es finita, requiere que tales agujeros emitan radiaciones térmicas, lo que al principio parece increíble. Pero que no lo es tanto si tenemos en cuenta que estas singularidades eyectan materia cuando, en principio, nada puede escapar de ellas.

Como ven el asunto de los agujeros negros, es más que interesante, no sólo por ser una respuesta física a las ecuaciones relativistas, sino por sus otras connotaciones.

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