domingo, 24 de julio de 2011

No es Fukushima, es FutureChina




El primer reactor de neutrones rápidos experimental de China comenzó este jueves (21/07) por primera vez a generar electricidad para la red eléctrica local. Requieren menos uranio, pero ¿son seguros?



El primer reactor de neutrones rápidos experimental de China comenzó este jueves (21/07) por primera vez a generar electricidad para la red eléctrica, informó Sun Qin, gerente general de la Corporación Nacional Nuclear de China (CNNC), informa Xinhua.

El éxito del programa del reactor es considerado como la primera etapa para que el país desarrolle su primer reactor reproductor de neutrones rápidos, de acuerdo con un comunicado de prensa de la CNNC.

El reactor de neutrones rápidos experimental de China, con una potencia de 65 megavatios y una capacidad de generación eléctrica de 20 megavatios, es uno de los pocos reactores experimentales para la generación eléctrica en el mundo, de acuerdo con la empresa.

El proyecto es similar, tanto en términos de diseño como de referencia, a una planta eléctrica de reactor rápido de gran tamaño y sus niveles de seguridad son equivalentes a los de una planta eléctrica nuclear de cuarta generación.

"El reactor de neutrones rápidos es un tipo avanzado de planta eléctrica nuclear de cuarta generación, que marca la dirección para el desarrollo de las plantas eléctricas nucleares de cuarta generación", expresó Xu Mi, experto en jefe del proyecto.

De acuerdo con Xu, un reactor rápido puede emplear la energía nuclear con más eficacia mediante el incremento de la tasa de utilización del uranio hasta el 60%, frente a la tasa de utilización del 1% de un reactor de agua presurizada tradicional.

Además, la nueva tecnología del reactor rápido puede minimizar la descarga radiactiva. "El desarrollo y la expansión de esta nueva tecnología es de gran ayuda para que China desarrolle una industria energética nuclear y establezca un sistema avanzado de reciclaje de combustible", señaló Xu.

El programa del reactor rápido ha sido organizado conjuntamente por el Ministerio de Ciencia y Tecnología Informática, la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional y la CNNC, mientras que el Instituto de Energía Atómica de China se encargó de llevar a cabo el proyecto en colaboración con cientos de universidades, instituciones de investigación y empresas.

El proyecto es uno de los prioritarios dentro del Plan 863 de China y significa un importante adelanto de China en sus esfuerzos por promover la avanzada tecnología de reactores de neutrones rápidos, meta fijada en el programa estatal de desarrollo de científico y tecnológico a largo y mediano plazo. También se trata de un importante paso dado por China al alcanzar una nueva altura en el desarrollo sostenible del avanzado sistema energético nuclear.

China dice que, aunque no de inmediato, ayudará a resolver las necesidades de energía del país.

Para los partidarios de la energía nuclear, los reactores de neutrones rápidos son atractivos. La idea siendo que estos producen más plutonio que lo que necesita la planta para funcionar, por lo que el excedente puede ser utilizado en otro lugar dentro del mismo programa nuclear.

Para China, que tiene grandes ambiciones nucleares pero poco uranio, está puede ser una tecnología muy beneficiosa.

Sin embargo, para muchos analistas, las pruebas no funcionan bien fuera del laboratorio. Todavía se desarrolla mediante prototipos y los expertos consideran que no tendrán aplicación comercial hasta dentro de 2 décadas, como mínimo.

El experimento se llevó a cabo en el denominado Reactor Experimental Rápido de China, explicó Zhang Donghui, director general del proyecto, y su éxito convierte a China en el octavo país del mundo en lograr esta hazaña.

“El reactor rápido ampliará el uso de las fuentes de uranio verificado de China desde los 100 años previstos en los actualidad hasta los mil años”, agregó Zhang.

En la actualidad China extrae de su territorio alrededor de 750 millones de toneladas de uranio, pero la demanda crece exponencialmente y se estima que para 2015 el voraz apetito chino requerirá 10.000 toneladas más de este combustible atómico.

Los ingenieros nucleares de China, por supuesto, están operando desde las secuelas de la catástrofe de Fukushima, un evento que cambió las reglas del juego con una mayor aversión al riesgo. En los días posteriores al 11/03 (cuando un terremoto gigante y un tsunami desbastaron el norte de Japón y desataron una interminable crisis nuclear) Beijing se mostró desafiante y auguró continuar con su despliegue nuclear sin prisa ni pausa, si bien luego y ante las criticas mundiales, dio marcha atrás y dijo que procedería con cautela.

Beijing realizó un año entero de pruebas de operaciones de la planta antes de su conexión a la red, por lo que pareciera que actuaron con la prometida cautela.

Entre los retos prácticos asociados con este nuevo tipo de reactores está el riesgo aumentado por su sistema de enfriamiento del núcleo del reactor que se realiza con un bucle potencialmente peligroso de sodio inflamable, en lugar de agua.

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