viernes, 22 de julio de 2011

Telefónica: Una derrota para los trabajadores y para la sociedad


Dirán que es el convenio de la responsabilidad, que la situación “ahí fuera” está fatal... ¿Hay que consentir a la primera empresa en beneficios del país que se desprenda de 6.500 puestos de trabajo?






No te han dejado decidir si estás de acuerdo o no con la firma de este convenio

Nos comentarán que es el convenio de la responsabilidad, que la situación “ahí fuera” está fatal, etc, etc. Precisamente por eso, si la situación es de 5 millones de parados, ¿hay que consentirle a la primera empresa en beneficios del país que se desprenda de 6.500 puestos de trabajo? ¿Hay que consentirle que siga aumentando la bolsa de la precariedad? Porque el trabajo no desaparece, se va a las contratas y subcontratas. ¿Hay que permitirle el ejemplo (para las demás empresas) de que aunque los beneficios sean muchos, los trabajadores tienen que perder poder adquisitivo?


Al mismo tiempo, podemos leer en los periódicos:

- El presidente de Telefónica anuncia unos bonus de 450 millones de euros para 1900 ejecutivos (no olvidemos que entre los tres Consejeros Ejecutivos, ganan un punto de la masa salarial de 28.000 trabajadores).

- Los ejecutivos de las Cajas (que han recibido dinero del Estado) disparan sus salarios antes de salir a Bolsa.

- Al presidente del Santander (Sr. Botín, que tanto se ve por Moncloa últimamente), Hacienda le recuerda que tiene en Suiza una cuenta con más 1.000 millones de euros, sin declarar.

- El vicepresidente de la Comisión Económica de la UE, Sr. Almunia, declara que los bancos europeos han recibido más de 2 billones de euros (160.000 millones los bancos y cajas españoles, un 16% del PIB). Dinero público (de todos y cada uno de nosotros), claro.


…… etcétera, etcétera.

Hay crisis, sí. Y los que cobran sueldos desorbitados lo tienen muy claro: para ellos es una ordinariez controlar o limitar sus ingresos; la crisis la vamos a pagar los trabajadores.

Y es en estas circunstancias cuando se echa en falta un sindicalismo mínimamente coherente. Construirlo es posible…, pero requiere el esfuerzo de muchos.

No es este un “convenio responsable”; no es el “mejor convenio posible”. No: es el convenio de la derrota sindical en Telefónica (de todos) y, como consecuencia, una derrota de los trabajadores y de toda la sociedad.

Algunos hemos intentado un mejor convenio y la readmisión de los despedidos: las movilizaciones no han estado a la altura necesaria.

Y los que más representación tienen son incapaces de decirle que no a la empresa, en nada. Eso sí: tratan de ocultar su ineficacia con grandes dosis de “responsabilidad”…

Llegan las vacaciones: descansemos, disfrutemos y… ¡Pensemos!


Algunos datos del Convenio

El jueves día 7 se materializó la firma (UGT, CC.OO., STC-UTS) de un mal Convenio y de un ERE innecesario e inmoral: dos regalos para la empresa.


Convenio:

a)
Pérdida del poder adquisitivo: hemos producido beneficios y, por tanto, qué menos que un incremento salarial que no sólo garantice nuestro poder adquisitivo, sino que también contemple un reparto de esos beneficios entre los trabajadores. Pues no:

- Sólo se sube un 1% (0,7% en tablas), cuando el IPC está ya en el 3,4%. Es decir, que pasaremos todo el año perdiendo poder adquisitivo.

- El IPC desaparece como referencia fundamental y aparece condicionado al OIBDA.

- Es más que posible que no lleguemos, a final de año, a mantener el poder adquisitivo.

- La hipotética paga de septiembre no es consolidable.

- Aparece una nueva tabla salarial, según la cual, quien entre a trabajar en Telefónica, a partir de ahora, tardará 12 años más en llegar al máximo salario actual.


b) Con ser importante el aspecto económico, creemos que lo fundamental hoy debería ser el Empleo: que Telefónica devuelva a la sociedad un poquito de lo mucho que obtiene de ella. La sociedad necesita que la primera empresa en beneficios de este país cree empleo con salario y condiciones laborales dignos. Hablamos de miles de puestos de trabajo, no de unos pocos cientos, distribuidos a lo largo de tres o cinco años. Puede haber aumento neto de plantilla (es muchísimo el trabajo que hay externalizado, realizado por trabajadores en condiciones laborales y salariales precarias): sólo habría, pues, que recuperar actividad y dar entrada a nuevos trabajadores. No estamos hablando de inflar artificialmente la plantilla.

Se podría también generalizar los contratos de relevo.

Incluso este ERE, con entrada de un nuevo trabajador por cada uno que se va, sería algo bien distinto.

c) Las Garantías de Empleo quedan muy limitadas, pues no se contempla poner freno a la externalización de actividad; muy al contrario, la disminución de plantilla acelerará este proceso de pérdida de actividad. Además, la mengua de plantilla en muchas localidades (y capitales de provincia pequeñas) provocará, inevitablemente, movilidad provincial forzosa y reasignaciones funcionales. Es decir: un trabajador tendrá que irse de su localidad, o hacer una nueva actividad, en el mejor de los casos, porque el trabajo que ha estado desempeñando pasa a hacerlo la contrata.

d) La Clasificación Profesional es una incógnita, pero nos tememos que no sólo no se va a dedicar a actualizar y clarificar funciones y categorías, en lo que estamos todos de acuerdo, sino que va a difuminarlas aún más. Con lo cual, se perderá la objetividad hasta en esto. Hemos perdido objetividad en cambios de acoplamiento, traslados, convocatorias… Y el peligro ahora será que un trabajador no sabrá ni cuáles son sus funciones.

e) La misma indefinición (todo por desarrollar) queda en la remodelación de la Carrera de Comercial.

f) La Comisión de Absentismo no erradica la aplicación del Art. 52-d del Estatuto de los Trabajadores. Los compañeros Marcos y Mari Cruz siguen despedidos, a expensas de lo que digan los jueces.

g) No se contempla que, en caso de despido improcedente (es decir, que un juez ha sentenciado que el trabajador no ha hecho nada punible), sea el trabajador el que opte por la readmisión o por la indemnización. Esto sería algo tan natural como que los derechos ciudadanos (nadie es condenado si no se prueba su culpabilidad) tuvieran un reflejo en los derechos de los trabajadores.


Fuente: kaosenlared

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