lunes, 1 de agosto de 2011

Acuerdo en EE UU entre republicanos y demócratas para evitar la suspensión de pagos





Después de semanas de negociaciones fallidas.
La clave fueron las negociaciones privadas de la Casa Blanca con Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado.
El plan proyecta una reducción del déficit durante diez años.
Deberá pasar el filtro del Congreso antes de noviembre.



Estados Unidos logró este lunes llegar a un acuerdo bipartidista para elevar el techo de la deuda y evitar que el país suspenda pagos el 2 de agosto, después de semanas de infructuosas negociaciones y fallidas votaciones en el Congreso.


"Los líderes de ambas cámaras han llegado a un acuerdo que reduce el déficit y evita la moratoria", dijo Obama en una alocución en la Casa Blanca el domingo por la noche.

Las negociaciones privadas que la Casa Blanca entabló a partir del sábado con el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, se convirtieron en la clave para revivir un proceso marcado por el obstruccionismo a los planes partidistas.

El acuerdo, adelantado por McConnell, aumentará el techo de la deuda lo suficiente para no tener que volver a alzarlo hasta que acabe 2012, y con él las elecciones presidenciales.

Según el líder republicano, el plan proyecta una reducción del déficit de 3 billones de dólares en los próximos 10 años, en dos fases y con la garantía de que no habrá aumento de impuestos al menos en la etapa más inmediata.

La primera fase, explicó Obama, rebajará "alrededor de un billón de dólares en gastos en los próximos 10 años", en "recortes que ambos partidos ya habían aceptado durante el proceso" de debate sobre la deuda, y que aparcan las decisiones más polémicas para más tarde.

En un segundo paso, un nuevo comité bipartidista en el Congreso deberá emitir antes de noviembre "su propuesta para seguir reduciendo el déficit", en la que "todo estará sobre la mesa", incluidos los recortes de impuestos, explicó el mandatario.



LAS CLAVES DEL PLAN

Elevación del techo de la deuda

El presidente autoriza al Congreso a elevar el techo de la deuda por un valor mínimo de 2,1 billones de dólares. Esto garantiza que el límite no deberá alzarse de nuevo hasta 2013, para evitar nuevas luchas bipartidistas en el tramo final de la campaña electoral y no perjudicar la recuperación económica.

Reducción del déficit en al menos 2,5 billones de dólares


El acuerdo impone inmediatamente un recorte del déficit por valor de un billón de dólares, basado en varios ejes:

- El ahorro de más de 900.000 millones de dólares a lo largo de una década en gastos domésticos no imprescindibles. Esto reducirá el gasto doméstico anual al nivel más bajo desde la presidencia de Dwight Eisenhower (1953-1961).

- Un recorte de 350.000 millones de dólares al presupuesto base de Defensa, que supone el primer golpe a las arcas del Pentágono desde los años 90.

- En último lugar, un comité bipartidista en el Congreso se encargará de presentar antes de noviembre un plan que reduzca el déficit en 1,5 billones adicionales. El Congreso deberá votarlos antes del 23 de diciembre de 2011.

- Un recorte dividido entre programas civiles y de defensa y no afectará a la Seguridad Social.

- Incentiva las negociaciones en el comité bipartidista para encontrar nuevos medios para reducir el gasto y actualizar el plan. De no tomar ninguna acción, el mecanismo agregará automáticamente otros 500.000 millones en recortes al presupuesto de Defensa, y recortará programas de infraestructura y educación, entre otros.

- El mecanismo entra en vigor el 1 de enero de 2013.

En caso de que el presidente considere que el plan no es equilibrado, decidirá no extender esos recortes de impuestos y sumará así alrededor de 1 billlón de dólares a la reducción del déficit, según la Casa Blanca.


- Reforma fiscal

En la segunda fase de la reducción del déficit, el comité bipartidista considerará poner en marcha una reforma fiscal para poder aumentar los impuestos, algo que rechazan los republicanos, al tiempo que considera cambios a programas sociales, a lo que se oponen los demócratas.

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