miércoles, 17 de agosto de 2011

El “no a los eurobonos, sí a la gobernanza" (reloaded) no trae la paz de los mercados


No fue bien recibido por el mercado la falta de acuerdos relevantes entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy tras la cumbre mantenida este martes (16/08) en París. La UE, a los pies de Alemania.



La mayoría de las bolsas europeas continúan para abajo, si bien no drásticamente, dejando en claro que los pronunciamientos de Alemania y Francia del martes (16/08) en la noche no fueron suficientes para ahuyentar los temores de los inversionistas en torno a la crisis de deuda de la Eurozona.

Poco después de las 08H00 GMT, París caía 0,22%, Londres 0,56%, Fráncfort 0,45%, Madrid 0,41%. Milán había empezado en baja, pero subía 0,21%. El martes (16/08), las principales plaza europeas habían cerrado a la baja antes de conocerse los resultados de la cumbre franco-alemana.

Los referentes de Alemania y Francia, los pilares de la UE (ver nota relacionada) se limitaron a hacer un llamado a someter a un mayor escrutinio a los presupuestos nacionales para impedir que los gobiernos desarrollen deudas insostenibles. Proponen incluso que las distintas constituciones nacionales de los 17 miembros incluyan una cláusula que limite los déficits.

Merkel y Sarkozy propusieron asimismo la creación de un nuevo impuesto para las transacciones financiera en la eurozona, no necesariamente para transferencias pero sí para la adquisición y enajenación de títulos valores como acciones, en un intento por limitar la especulación lo más posible.

Sin embargo, descartaron incrementar el fondo para rescates o emitir bonos conjuntos de la zona euro. La reunión, en definitiva, decepcionó.

"No hubo primicias porque las propuestas ya se habían mencionado en los últimos días. En general, el resultado de la reunión no ha sido convincente sin un proyecto de eurobono", dijo Patrice Perois, operador de Kepler Capital Markets en París.

"La reunión entre dirigentes de Alemania y Francia fracasó en calmar las inquietudes sobre la crisis de la deuda en la zona euro", comentó Ker Chung Yang, analista especializado en petróleo de la firma Phillip Futures de Singapur.

La baterìa de propuestas quedò por lo tanto bastante trunca: gobierno económico para la "zona euro", "regla de oro" de equilibrio presupuestario, impuesto a las transacciones financieras en la Eurozona y convergencia fiscal entre las 2 mayores economías de ese espacio monetario, formado por 17 países no fueron suficiente para que los operadores bursátiles reciban bien la noticia de los proyectos impositivos ni la exclusión de las medidas más esperadas por los mercados, el fortalecimiento del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y la creación de eurobonos.

"Los inversionistas examinaron detenidamente la propuesta", indicó Vassili Serebriakov, analista de Wells Fargo. "Mientras sigan descartándola, a los dirigentes les va a costar impresionar a los mercados".

Resulta que los eurobonos, algo reclamado por pràcticamente todos, menos Alemania, que es quien cargarìa con el peso de pagar la cuenta, le costarìan a este ùltimo paìs unos 47.000 millones de euros adicionales en intereses, razòn màs que suficiente para que la canciller alemana negase ayer tajantemente que los eurobonos sean una buena opción para la zona euro.

El Tesoro Germano hace este cálculo tomando como referencia el diferencial promedio del bono alemán (el de 10 años, 5 años y 2 años) tal y como estaba a finales de julio respecto del de la zona euro. De esto resulta un diferencial del bono alemán de 2,3 puntos con un vencimiento a 7,5 años. En este escenario y suponiendo que el eurobono pagase la misma rentabilidad que la media de la zona euro, Alemania se financiaría 2,3 puntos por encima de lo que lo hace actualmente y eso supone unos 47.000 millones.

Otra manera de ver la negativa es que Alemania se verìa forzado a solidarizar su calificaciòn AAA con otros paìses más cercanos al default.


“Esa medida pondría en peligro a los países de la eurozona más estables, que tienen la mejor nota y que se verían obligados a garantizar la deuda de otros países sin, a cambio, poder intervenir en su capacidad de endeudamiento”, indicó un Sarkozy que finalmente cedió a la posición alemana.

Por su parte, España, uno de los principales interesados en los eurobonos, ha hecho saber su posicion a raves de su vocero y ministro de Fomento, José Blanco, quien hoy (17/08) declaó que la creación de los llamados eurobonos son "el final del camino y no el principio" en la construcción de la integración de la política económica europea.

En una entrevista en RNE, recogida por Efe, Blanco señaló, en referencia a la decisión del presidente francés, Nicolás Sarkozy y la canciller alemana, Angela Merkel, de no poner en marcha los eurobonos, que el Gobierno seguirá defendiendo la necesidad de ellos pero puntualizó que primero hay que empezar por establecer los criterios de la gobernanza europea.

Recordó que la idea de establecer una tasa sobre las transacciones bancarias, que ayer fue avalada por Merkel y Sarkozy, ya fue promovida por el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Sobre la cuestión de incluir como norma constitucional la limitación del déficit, Blanco dijo que el Gobierno estaría dispuesto a aceptar esa norma, pero señaló que en España ya existe una Ley Presupuestaria que limita el gasto y promueve el equilibrio presupuestario.
Blanco insistió en que todo lo que signifique avanzar en la gobernanza económica europea y una política fiscal común, es bueno para la superación de la crisis y "debilita a los especuladores"

Sin embargo, la primera en reaccionar a los anuncios el martes fue Wall Street, que mostró poco entusiasmo: el Dow Jones perdió 0,67% y el Nasdaq 1,24%. La tasa sobre las transacciones financieras también fue mal recibida, sobre todo por los valores bancarios que retrocedieron notablemente.

Pero si hay un trasfondo polìtico para analizar. Según destaca el diario ABC de España, el acuerdo logrado ayer implicaría que todas las economías comunitarias prácticamente deberán seguir el ritmo que marca Alemania (¿quién hubiese dicho que hace 60 años perdieron la Gran Guerra?).

El rotativo español expuso que las decisiones tomadas en la reunión de este martes anticipa en la economía europea una nueva era en la que, en la práctica, quedan intervenidos no solo los países con dificultades presupuestarias, sino todos los que utilizan la moneda única.

'Todos menos el que hasta ahora ha pagado las facturas: Alemania, y que ha decidido que su generosidad tiene un precio', puntualizó.

El nuevo gobierno económico cuya creación ha anunciado el eje franco-alemán se perfila como una institución con funciones paralelas a las que tiene en este campo la Comisión Europea, cuyo responsable de Asuntos Económicos emite regularmente recomendaciones a los Estados miembros sobre su gestión económica.

El problema es que al actual comisario económico (Olli Rehn) nadie le hace caso y de hecho fueron Francia y Alemania los países que en su día se negaron a respetar los límites de déficit del pacto de estabilidad.

Ahora el eje franco-alemán ha decidido trasladar esas competencias al lado del Consejo Europeo, institución donde son los jefes de Estado y de Gobierno quienes deciden.

Hizo hincapié en que ahora no será Europa la que supervise la economía alemana, sino Alemania la que usará a la Unión Europea (UE) para orientar las economías del euro.

En tanto, para el diario El País, las iniciativas que acordaron poner en marcha Merkel y Sarkozy, como respuesta a las dificultades que ha atravesado en los últimos tiempos la eurozona, constituyen una señal esperanzadora a medio plazo ante el desafío ineludible de una mayor gobernanza económica de Europa.

Aseveró que la idea de crear un Consejo de jefes de Estado y de Gobierno, que presidiría inicialmente Van Rompuy, confirma la voluntad de ir forjando el camino de una mayor integración fiscal de los países de la eurozona.

Aleja así la posibilidad de un distanciamiento de Alemania y de los países más ricos, hipótesis que se insinuaba como uno de los peores fantasmas ante las dificultades de las economías periféricas.

“Puestos a buscar alianzas, nada mejor que la franco-alemana”, remarcó el matutino.

Al respecto, interesante comentario hace Daniel Bollero en su blog:

"Angela Merkel y Nicholas Sarkozy tuvieron ayer el dudoso honor de reinventar la rueda… por enésima vez consecutiva en lo que va de historia de la Unión Europea, cuyo carro está anclado. Su propuesta de un gobierno económico europeo sabe a poco, no por que no sea necesario -dado que si nos remontamos a los orígenes de la Comunidad Económica Europea ha pasado ya más de medio siglo sin gobernanza-, sino por la falta de originalidad de la iniciativa. Quizás por eso, salvo en los círculos políticos, la idea no ha sido muy bien recibida: Wall Street cayó ayer y hoy lo hace el Ibex 35 e, incluso, el Dax alemán o el CAC francés.

Ya no digo al ciudadano de a pie, para el que parece incomprensible que desde que entrara en vigor el Tratado de Maastricht en 1993, ésta haya carecido de una gobernanza económica. Hace un mes, en su gira brasileña Lula da Silva denunció la “fragilidad” existente en el liderazgo mundial, acusando a USA y la UE de carecer de coraje para superar la crisis económica. Y tenía razón.

A finales de 2007 la UE creó su Grupo de Reflexión -liderado por Felipe González-. Este comité de sabios revisó el estado de la Unión y en mayo de 2010 presentó sus conclusiones, entre las que destacaban la necesidad de “desarrollar sin dilación la gobernanza económica que nos falta para evitar los choques asimétricos derivados de la coexistencia de una moneda única y un mercado interior con distintas políticas económicas”. Por ejemplo.

Ha pasado más de un año desde su publicación y ayer los líderes de los países que se supone que están tirando del carro de la UE salen con lo mismo, tratando de impulsarlo con una rueda que no rueda. Recuerdo que el texto del Grupo de Reflexión reclamaba “sobre todo, un liderazgo claro y resuelto”. No es el caso, desde luego. La crisis económica ha evidenciado aún más lo que ya era un secreto a voces: cuando vienen mal dadas, la máxima en la UE es ‘sálvese quien pueda’. Medidas cosméticas, tardías y de pobre ejecución no harán cambiar esa sensación del ciudadano, de los mercados y del resto de la Comunidad Internacional. Más aún tras un segundo trimestre de crecimientos raquíticos -¿cómo va a haber crecimiento con la ecuación para reducir déficit de recortar gasto y subir impuestos?- y la sombra que no se disipa de crisis de la deuda soberana".

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