sábado, 27 de agosto de 2011

La isla secreta del Mar Aral


Es probable que casi nadie haya oído hablar de la isla Vozrozhdeniya. De hecho, la isla ha dejado de existir como tal, y es desconocida por causas que pocos podrían imaginar: el mar que la rodea se ha convertido literalmente en un desierto, pero además, su nombre encierra uno de los secretos mejor guardados durante la Guerra Fría.


El lugar, una isla en una región poco habitada, fue elegido en el año 1948 por el gobierno Soviético como el ideal para instalar un laboratorio ultra secreto de experimentación con armas biológicas al aire libre, conocido sólo en círculos autorizados bajo el nombre Aralsk-7. Situada a 3500 kilómetros de Moscú, en un mar interior rodeado de un desierto poco habitado, la isla Vozrozhdeniya llegó a contener una verdadera ciudad sin siquiera figurar en ningún mapa. Patrullada durante décadas por lanchas que evitaban que nadie pudiera acercarse, en su interior, se realizaban pruebas con agentes biológicos que incluían distintas plagas, ántrax, fiebre Q, y botulismo, entre otras. Algunos agentes hasta habían sido modificados genéticamente, para hacerlos resistentes a los medicamentos existentes.





Abandonado en 1990 tras la caída soviética junto a un gigantesco vertedero de bacterias ántrax, la isla, comenzó con los años a rodearse de un extenso desierto, cuando el desastre ecológico del Mar Aral hizo descender en forma alarmante el nivel de las aguas a causa de los abusivos programas de irrigación en la región.


Así aumentó hasta diez veces su tamaño. La ubicación insular impidió la transmisión de microorganismos peligrosos a los países vecinos de las zonas continentales durante décadas. Pero el error de cálculo y la negligencia no pudo prever que la isla, quedaría peligrosamente unida al continente en el año 2003, transformándose en una de las zonas de desastre ambiental más tóxicas del mundo. La capacidad de sobrevivir en condiciones extremas de las esporas de ántrax son una amenaza latente para la vida en toda la región. De hecho, recientes expediciones de control realizadas por agencias norteamericanas, detectaron fugas en algunos de los contenedores. Desde el año 2002, Uzbekistán y EE UU firmaron un acuerdo de colaboración para descontaminar la isla, financiando programas que llegaron para neutralizar el vertedero de ántrax. La carrera entre la desaparición del Mar Aral y la descontaminación está librada desde entonces.

Actualmente, la zona está restringida a los visitantes, aunque es asiduamente visitada por saqueadores. El antiguo poblado y los laboratorios, tienen el aspecto de un verdadera ciudad fantasma, abrumada por un eterno silencio. Su mala fama le ha valido el nombre actual de “la isla de ántrax”. Irónicamente, la traducción del nombre original de la isla, significa “renacimiento”. Pocas veces un nombre resultó tan desafortunado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Hola, tesoro!
¿Qué quieres decirme?