jueves, 8 de septiembre de 2011

Expertos economistas aconsejan a algunos países el regreso a sus monedas nacionales

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Fuente: tenacarlos

 

El retorno a las monedas nacionales es el paso recomendado por los economistas más prominentes para los países problemáticos de Europa. Pero el coste de la medida será muy alto no solo en términos de economía, sino política, calcularon los analistas de UBS.

Lo verdaderamente esencial sería calcular esos supuestos costos, comparados con los que ha habido hasta la fecha en España, por ejemplo, que han sumido a casi cinco millones de ciudadanos en el paro y a  más de 17 millones  en el mileurismo, como única y escasa renta mensual, en función de los miembros que haya en una familia.

“¡Fuera de la zona euro!”, es el llamamiento con el que se dirigen los conocidos expertos, como el ex economista jefe del BCE, Otmar Issing, o el director del Instituto alemán Ifo, Hans-Werner Sinn, a los países de la zona euro que experimentan problemas económicos.

Según el banco UBS, este escenario va a costar caro: el precio de la salida de un país de la moneda única ascendería a unos 9.500 – 11.500 euros durante el primer año por habitante. En general, esto equivaldría a un 40/50% del PIB. En los años siguientes, debido al colapso del sistema bancario, del comercio internacional, de la suspensión de pagos y de la quiebra de compañías, las pérdidas podrían ser de  3.000 – 4.000 euros por persona.

Se tuvo en cuenta también otro supuesto: la renuncia al euro por parte de la primera economía de la zona, Alemania. Para los economistas, el regreso a los marcos sería poco menos que fantástico, y para los ciudadanos, según los sondeos, es algo deseable.

Sin embargo, de acuerdo con UBS, les costaría muy caro: de 6.000 a 8.000 de euros durante el primer año, equivalente a un 20-25% del PIB, y 3.500 – 4.500 euros en los siguientes. La economía del país tampoco ganaría con la medida: se encontrará con la recapitalización del sistema bancario, los impagos corporativos y las consecuencias de la caída del comercio internacional.

Y estas cantidades son solo una estimación aproximada del coste del retorno al dracma griego, el escudo portugués, la peseta o la libra irlandesa. Las consecuencias políticas de la renuncia al euro no serían mejores que las económicas.

En primer lugar, la influencia de Europa en el mundo se debilitará. En segundo lugar, el colapso de las uniones monetarias a lo largo de la historia ha estado siempre acompañado de disturbios o incluso guerras civiles. Por lo tanto, los inversores no deben apostar por este escenario, porque los países no van a ganar nada.

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