viernes, 16 de septiembre de 2011

Gallardón expedienta a un policía local por apoyar en Sol al 15-M

El agente, que habló en una asamblea en su tiempo libre, se enfrenta a tres meses de suspensión de empleo y sueldo.

“Sé que muchos de mis compañeros de curro apoyan este movimiento, sé que muchos compañeros estáis ahí sentados compartiendo este cambio con todos los que han venido de fuera. También sé que hay muchos compañeros mirando y sólo mirando y os pido, por favor, respeto. Este es un mensaje personal, hablo en mi nombre y sólo en mi nombre. Me llamo Javier Roca Sierra. Soy policía, de Madrid“.
Cuando el pasado 23 de julio, en su tiempo libre, tomó el micrófono en la Puerta del Sol de Madrid y se dirigió a cientos de indignados reunidos en asamblea, Javier no imaginó que sus palabras podrían acarrearle la apertura de un expediente disciplinario por “abuso de atribuciones“. El próximo 28 de septiembre comparecerá ante el instructor del expediente, que podría imponerle una sanción de entre cinco días y tres meses de suspensión de empleo y sueldo.



CCOO ve un “nuevo atropello” municipal a los derechos constitucionales
El Ayuntamiento de Madrid considera que el agente ha podido cometer una “falta grave” al expresar su apoyo al Movimiento 15-M “como policía”, si bien Javier dejó claro desde el primer momento que sólo se representaba a sí mismo.

El Consistorio, que se ampara en la Ley Orgánica 4/2010 de 20 de mayo de Régimen Disciplinario del Cuerpo de Policía Nacional aplicable a los cuerpos de Policía Local, alega que el agente tomó la palabra “por espacio de más de seis minutos” en una asamblea del 15-M en la que hizo varias alusiones al colectivo policial. De esa intervención, recogida en un vídeo que acumula más de 50.000 visitas en YouTube, la notificación del Área de Gobierno de Seguridad del Ayuntamiento, fechada el 18 de agosto, recoge algunas de las frases pronunciadas por el agente como “sé que muchos compañeros de curro apoyan este movimiento” o “pese a nuestro trabajo, también somos indignados“.
El funcionario también invitó a otros policías a “leer” y “reflexionar” e incluso a “dejar colgado” el uniforme durante “algún tiempo” para pensar “con la cabeza y no con el corazón”. Cuando pronunció estas palabras, los indignados madrileños, junto a otros llegados ese mismo día desde pueblos y ciudades de toda España a través de las marchas populares indignadas, rompieron en aplausos. “¡No gritéis mucho, que lo mismo me la juego, compañeros!”, les dijo entonces Javier.
El Ayuntamiento asegura que se limita a “cumplir el reglamento”.

“Impensable”

“Él nunca pensó que fuera a pasarle esto, era impensable. Como mucho, pensó que podrían decirle que se callara, que no se metiera donde no le llamaban, pero no pensó que pudieran abrirle un expediente disciplinario. No ha tenido ni un parte en casi 25 años de servicio”, afirman fuentes cercanas a Javier.
En su entorno aseguran que el agente no se arrepiente de lo que hizo, pero tiene miedo de la sanción a la que enfrenta porque tiene dos hijos pequeños y su mujer está en paro.

La sección de Seguridad y Movilidad de CCOO del Ayuntamiento de Madrid condenó ayer a través de un comunicado lo que consideran un “nuevo atropello” a los derechos fundamentales a través del aparato disciplinario de la jefatura de la Policía Municipal de Madrid.
“Siguen pretendiendo que la Policía no tenga libertad de expresión. Expedientar mediante un artículo que se emplea para casos de brutalidad contra ciudadanos o de abuso de superioridad a un agente que ha mostrado su apoyo a un movimiento pacífico es propio de una dirección policial que viene de modos y formas militares”, asegura José Luis Berrón, secretario de Acción Sindical de CCOO en la sección de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid. “El deseo del Ayuntamiento es que la Policía no pueda opinar“, continúa Berrón.

En CCOO califican este hecho de “persecución esperpéntica, grosera y arbitraria” a los funcionarios “en el ejercicio de sus derechos constitucionales”.
Fuentes del Área de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid aseguran que “no se ha atentado contra la libertad de expresión” y que el Consistorio se ha limitado a “cumplir el reglamento que había que cumplir”.

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