lunes, 19 de septiembre de 2011

Me llaman "Peluche"

Mis ojos cuentan historias
con una base de ilusión,
su luz pasa de mano en mano
hasta llegar al infantil corazón

de aquellos que portan la dulzura,
los niños me toman con cariñosa intención,
me quieren, me cantan, me hablan
saben que en mí, no hay posible sustitución.

Mi tela esconde, por ello, risas,
repite voces ya muertas, y, con emoción,
yo les limpio sus preocupaciones,
quemando con mi brillo cualquier depresión,

yo les acompaño en su camino,
brindándoles paciencia y una dulce loción,
que aprisiona nubes, hilos y dolor,
protegiendo sus sueños y educación.

No miro atrás, pues siempre me despiden,
mas sus suspiros son mi única combustión,
me ven y me aman y me recuerdan y me regalan,
y yo les veo, les amo y les perdono, sin coacción

siento que mi deber es ese, ¡lo siento!
Luchar por sus latidos, atender su dimensión,
bailar con sus alegrías, y ofrecer mis alas
para teñir de rosa su niñez..., ¡sin objeción!

ALBA L. VALLEJO

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