viernes, 2 de septiembre de 2011

Medios nacionales y extranjeros contratan a una firma de seguridad española para sus enviados especiales a Libia. El precio más barato es de 40.000 dólares

Los medios necesitan cada vez más a las empresas de seguridad privada en los distintos ‘teatros de guerra’ debido a la evolución que los combates y los frentes de batalla han experimentado en los últimos cincuenta años. Para conseguir protección en las zonas más calientes del planeta, las empresas informativas recurren a los contratistas de seguridad privada para trabajar sobre el terreno con una serie de garantías.
Todo empieza cuando un medio de comunicación se pone en contacto con un contratista de seguridad privada y le comunica su intención de informar sobre un conflicto. En ese momento, la empresa de seguridad pone en marcha a su equipo de inteligencia para elaborar un plan de trabajo en función de los deseos del cliente.
La sección de inteligencia de la empresa contactará con colaboradores sobre el terreno para que manden sus informes y enviará a un agente de campo que se encargará de comprobar de primera mano la situación que se vive en el país.
Una vez hecha esta evaluación inicial, se celebrará una reunión informativa con el medio de comunicación en la que se le informará sobre si su petición puede realizarse. También se expondrá el plan de seguridad y los costes de la operación.


Equipos de seguridad mixtos


Cuando el medio de comunicación y la empresa de seguridad privada han llegado a un acuerdo la ‘escolta’ que acompañará a los periodistas se pone en marcha. Según ha podido saber El Confidencial Digital a través del Director de Operaciones de SSO Group, Jon Morales, el operativo más barato para Liba cuesta alrededor de 40.000$ al mes. Está compuesto por un grupo mixto de cuatro personas -acompañando a los periodistas sobre el terreno- formado por occidentales (muchos de ellos españoles) y por personal autóctono que habitualmente formaban parte de las fuerzas del seguridad del país en conflicto.
El precio también incluye el apoyo de personal de la empresa desde fuera del país y asistencia logística en lo relativo a comunicaciones, armamento y medicamentos que pudiesen necesitarse sobre el terreno. Además, todos los periodistas o personal vip incluido en el contrato de seguridad recibirá un pequeño cursillo de medidas de autoprotección, nociones de seguridad operativa y protocolos específicos referentes al dispositivo pactado con su medio de comunicación.
SSO Group se encarga en la actualidad de la seguridad de periodistas españoles y europeos sobre territorio Libio. Debido al acuerdo de confidencialidad firmado entre las partes -para maximizar la seguridad de sus clientes y evitar una guerra de precios con sus competidores- no está permitido nombrar a las empresas informativas que demandan este tipo de servicio.
Según apuntan desde SSO Group no es recomendable confiar la seguridad de los periodistas exclusivamente al personal autóctono. Es extremadamente difícil saber de quién fiarse en un entorno completamente desconocido y caótico como un país en guerra. Un grupo exclusivamente compuesto por nativos se ve mucho más influenciado por los acontecimientos políticos y sociales que ocurran sobre el terreno y podrían llegar incluso a ser ellos mismos quienes pretendiesen secuestrar o robar las pertenencias de los periodistas.


Un alto grado de especialización


En los operativos encargados de proteger a los periodistas trabajan personas con distintos tipos de cualificaciones y especialidades: Ingenieros de telecomunicaciones, agentes de campo, expertos en explosivos para prevenir posibles ataques de IED, expertos en inteligencia… La mayoría de los occidentales miembros cuentan con una formación de ‘élite’ dentro del campo de la seguridad privada o han sido miembros del Ejército.
Además, desde SSO Group señalan que todos ellos realizan cursos especializados ya que la forma actuar en este tipo de trabajo presenta numerosos protocolos y particularidades.


No es lo mismo que mercenarios


Desde las empresas de seguridad privada insisten en que su forma de proceder y actuar no tiene nada que ver con la de los mercenarios a pesar de que exista este tipo de asociación en el imaginario popular.
Las empresas de seguridad privada rigen su actividad a través de un código ético. Sus actuaciones se ajustan a la normativa de los países desde los que operan. Su ideario no les permite, por ejemplo, trabajar para gobiernos corruptos o apoyar a una de las partes beligerantes en un conflicto.

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