jueves, 27 de octubre de 2011

Cuando llega la noche, no es mi turno

La enemiga de mi cordura
aparece, gris, con las estrellas,
diosa peligrosa, ¿por qué me tortura?
Intensifica mis deseos, erizando mis sentidos

me vuelve felina, mente poco madura
afiladas garras que cubren mis actos,
interés que me gobierna, me vuelve dura
dado a su magia me drogué con su fragancia.

Te advierto que una réplica me pone fura
pues en la noche, sólo yo tengo voz
y olvido modales, educación y fina manicura
pierdo el control, soy puramente impulsiva,

me rodea una nube de negrura
sin importarme tus súplicas o risas
lo nocturno me concede, en el poder, soltura
ya que se apoya en mis anhelos multiplicados...

Cuando despunta el alba mi ego madura
pierdo fuerza, interpreto otro papel...,
se desintegra la tortura, me posee la cordura
se ocultan mis garras, se van mis impulsos

invierno, verano, ¡constante TORTURA!
Calma cíclica, alivio diurno.
Secreto temerario el mío, ¡y conciencia dura!
Aquí está otra vez... No es mi turno.


ALBA L. VALLEJO



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