jueves, 27 de octubre de 2011

El Banco de España lo reconoce por fin: “La situación actual de España es crítica”


Más alto se puede decir, pero no más claro. Y lo que dijo ayer en voz alta -y ante un auditorio de especialistas en economía de la salud- el jefe del servicio de estudios del Banco de España, José Luís Malo de Molina, no deja lugar a dudas. “La situación es crítica para el euro y para España”. Sin matices y sin medias tintas. Y es que para Malo de Molina, Europa se encuentra ante “una crisis sistémica”. Por eso, insistió, lo que se está jugando en Bruselas estos días -bautizada por algunos como la cumbre de todas las cumbres- determinará el futuro de España “durante las próximas décadas”.
 
Según Malo de Molina, la crisis de deuda soberana va quemando etapas. Primero fue Grecia (mayo de 2010), después Irlanda (otoño) y más tarde Portugal (invierno). Y ahora vuelta a empezar. La crisis griega sigue sin solucionarse. Pero lo peor es que ahora amenaza a España e Italia, lo que convierte el problema en sistémico. Y detrás de ellos van, en su  opinión y por este orden, Bélgica y Francia, que forman la tercera y cuarta línea defensiva para evitar el contagio a toda la región.

¿La causa? Según Malo de Molina, la desconfianza entre sí de los bancos, que ni siquiera se prestan dinero entre ellos, lo cual es especialmente preocupante para un país como España, que no sólo tiene que hacer frente a la crisis exterior. También a la interior, en particular la derivada del bajo crecimiento económico a causa de las elevadísimas tasa de desempleo. El director general del Servicio de Estudios recuerda que es la tercera vez que el nivel de paro rompe la barrera del 20%, lo cual no tiene parangón en el mundo desarrollado.
 
“El tiempo se ha acabado para hacer una reforma en profundidad del mercado laboral”, sostiene Malo de Molina, para quien la única receta posible es aprobar “un ambicioso programa de reformas” para lograr que el mercado de trabajo funcione como en otros países. La otra gran reforma es avanzar en la consolidación fiscal, lo que exige un “programa creíble”. Máxime cuando “cualquier desviación” en la senda de reducción del déficit tendrá “consecuencias muy dramáticas” para España.
 
 
La (mala) construcción europea
 
Malo de Molina hizo estas declaraciones al inaugurar un seminario sobre el sistema nacional de salud patrocinado por la farmacéutica Novartis. A esa hora, los mercados esperaban con expectación el resultado del Consejo Europeo de Bruselas. Pero nada indica que se vayan a adoptar soluciones a problemas profundos que tienen que ver con la propia construcción europea.
 
Problemas fundamentados en parte, según dijo recientemente Malo de Molina durante un acto celebrado este lunes en Sevilla, en el “exceso de confianza en la disciplina de unos mercados financieros menos eficientes de lo que se creía”. En particular en el caso griego. Como consecuencia de ello, asegura el director general del Banco de España, la propia UE ni siquiera contemplaba la posibilidad de una crisis de confianza en el euro, y hasta carecía de un mecanismo de gestión de crisis.
 
Según sus palabras, los mercados fueros incapaces de identificar los países indisciplinados. Mientras que, en paralelo, tampoco la arquitectura institucional creó “hospitales” para acoger a los países con dificultades.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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