viernes, 14 de octubre de 2011

La alcaldía de Nueva York suspende el desalojo de los “indignados” del parque Zuccotti

La alcaldía de Nueva York ha suspendido el desalojo de la acampada de ”indignados” en el parque Zuccotti, previsto para este viernes por la mañana. 
Así lo anunció en torno a las 6.20 de la mañana el Gobierno de la ciudad, que explicó que la empresa Brookield, propietaria de la parcela, había decidido posponer la operación.
El Alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, trataba de argumentar este jueves el desalojo de la plaza por motivos de seguridad y salud.

“Nuestra posición siempre ha sido la misma”, explicó la alcaldía, “proteger la salud pública y la seguridad y garantizar los derechos de todos los neoyorquinos. Brookfield cree que puede llegar a un acuerdo con los acampados para que el parque permanezca limpio y seguro y esté a disposición del público y nosotros seguiremos observando la situación”.
Unas mil personas madrugaron para arropar a los acampados, que emprendieron una operación de limpieza nocturna con la esperanza de evitar un desalojo que hubiera supuesto el fin de la ocupación.
Bloomberg había anunciado que la limpieza arrancaría al amanecer. El Alcalde y el jefe de policía, Raymond W. Kell, se acercaron el miércoles para advertir en persona a los acampados de los planes de desalojo.
Este viernes los acampados no estaban solos. Les acompañaban líderes sindicales y miembros de grupos demócratas como Democracy for America, que denunciaban lo que consideran un atentado contra la libertad.

“I am too big to fail”, decía una de las pancartas. “Todos sabemos dónde está la verdadera porquería”. La muchedumbre mermó un poco en cuanto se anunció que no habría desalojo. Algunos se fueron a trabajar. Pero muchos se quedaron a charlar con los reporteros de las televisiones o a desayunar en los puestos de comida que bordean el parque.
El debate era si permanecer en el parque o marchar hasta el ayuntamiento o hasta Wall Street. Una minoría lo hizo y hubo algunos arrestos.
El parque Zuccotti es una plazoleta del sur de Manhattan entre la avenida Broadway y Trinity Place. Aquí almorzaban los empleados de las oficinas. Pero todo cambió a mediados de septiembre, cuando los “indignados” neoyorquinos acamparon en el parque para protestar.
Se trataba de ocupar Wall Street. Pero Wall Street estaba blindado y los ‘indignados’ se instalaron en este lugar. El parque es propiedad de la empresa Brookfield, pero está abierto al público. Un status jurídico que por ahora ha mantenido a los acampados a salvo de cualquier intervención policial.

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