martes, 11 de octubre de 2011

Ricardo Patiño: “Por favor, no le hagan caso al FMI”

El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, destacó este lunes que el avance de las condiciones económicas y sociales en Latinoamérica se debe a una razón fundamental: “Hemos aprendido a caminar con nuestros propios pies y a pensar con nuestra propia cabeza, nos hemos quitado el acompañamiento malsano e injustificado de las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI)”.
Patiño abordó el tema tras una reunión que sostuvo en Ginebra, Suiza, con representantes de organismos internacionales para tratar temas relativos al comercio y al desarrollo social, al margen del Examen Periódico Universal de Derechos Humanos, que se desarrolla actualmente en ese país europeo.
“Hay que decirlo, los países de nuestra región venimos en otra posición, estamos dando otra discusión, sabemos manejar nuestra macroeconomía y está funcionando, y muchos países del mundo quieren saber cómo lo estamos haciendo. El consejo que Latinoamérica le puede dar al mundo es: ¡Por favor! No le hagan caso al Fondo”, insistió.

El canciller ecuatoriano hizo alusión a las consecuencias de aquellas políticas, aplicadas en América Latina durante las décadas 80 y 90, básicamente orientadas a propiciar la privatización de los servicios públicos y las empresas estratégicas, como Petróleos de Venezuela y las procesadoras de los sectores hierro, acero y aluminio; puertos, aeropuertos, la educación universitaria, entre otros.
Adicionalmente, las condiciones para que el FMI prestara dinero a los países incluían intereses que hacían la deuda impagable, lo cual dejaba a los países en una posición comprometida con las potencias occidentales, principalmente Estados Unidos, que dirigían el organismo internacional.
Por estos días, el debate público en Europa se centra en la aplicación, o no, de las mismas políticas, que han afectado en gran o mediana escala a las economías de Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, entre los países más perjudicados.

Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia y otros países latinoamericanos han apostado por fondos de inversión independientes del FMI, luego de cancelar la deuda con esa institución. También iniciaron un sistema de pagos compensatorio (Sucre) para sustituir el dólar en las transacciones comerciales entre ellos y están en proceso de crear el Banco del Sur.

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