lunes, 24 de octubre de 2011

Vacuna contra la gripe: prometen milagros, difunden errores y hacen negocio

La vacuna antigripal es inútil. Lo ha revisado la Cochrane Library, concluyendo sin dudas sobre su falta de eficacia. No obstante se presiona a la población y a los profesionales sanitarios para conseguir una vacunación masiva. Tal propuesta falta a la ciencia y a la ética.

1. Se difunden porcentajes de efectividad que convierten de facto a la vacuna antigripal en un milagro. Hablan de que la vacuna disminuye el 88% las bajas del personal sanitario por gripe, pero la mayor parte de los casos de “gripe clínica” no son casos de “gripe”. Los médicos centinelas, especialmente entrenados para el diagnóstico de gripe, aciertan entre el 15 y el 25% de los casos.
Es decir, en torno al 80% de los casos de “gripe clínica” son causados por virus no gripales (y el 20% por el virus gripal, obviamente).Si la efectividad de la vacuna fuera del 100% sólo se evitaría el 20% de las ausencias (la “gripes
clinicas” causadas por virus de la gripe). En los porcentajes que se difunden ¿hay un milagro, un error o un negocio? Para responder, eche un
ojo a los patrocinadores de los eventos, conferencias y textos sobre la vacuna contra la gripe.
Hablan de la disminución a la mitad de la mortalidad entre los vacunados. Es decir, disminuye la mortalidad el 50%. Parece que la mitad de los pacientes de riesgo no se morirán sin son vacunados. En España mueren al día unas mil personas (casi 400.000 al año), por causas varias y por ello parece con tal dato de reducción a la mitad de la mortalidad que se podrían eliminar miles de muertes al año. Pero las muertes por gripe son en total en España, unas 1.500 al año, por lo que si la vacuna tuviera el 100% de efectividad no se morirían 750 personas al año, en toda España.
En realidad, la efectividad de la vacuna es de menos del 5%, de forma que como mucho se podrían evitar 75 muertes (1,5 por millón de españoles), al coste de complicaciones graves tipo Guillain Barré (1,6 casos por millón de vacunados) y de vacunar a millones de personas. El beneficio no se compensa con el daño.
En la revisión Cochrane de 2010 queda claro que en adultos sanos ninguna vacuna antigripal evita las complicaciones (no disminuyen las neumonías, por ejemplo), ninguna vacuna evita las hospitalizaciones, ninguna vacuna evita las bajas laborales y ninguna vacuna disminuye la transmisión de la enfermedad entre humanos.
La vacunación de los profesionales sanitarios que trabajan con ancianos no disminuye ni las
neumonías, ni las muertes, ni los casos de gripes de los pacientes, también analizado en una revisión Cochrane.
La vacunación contra la gripe en ancianos (mayores de 65 años) no ha demostrado ni eficacia ni efectividad, según una revisión Cochrane.
En los niños sanos menores de dos años la vacuna contra la gripe es inútil, como demostró la revisión Cochrane en 2008 . En los mayores su efectividad respecto a los síntomas puede llegar a ser del 33%, como mucho.
La vacunación en niños no previene las hospitalizaciones por gripe y sus complicaciones, y los resultados sobre su efecto “protector” respecto a la transmisión de gripe en la comunidad son inconsistentes y escasos.


2. Tergiversan los resultados sobre efectividad de la vacuna antigripal.
 Se ha demostrado que los estudios sobre efectividad de la vacuna antigripal tergiversan el resumen de la publicación científica, de forma que sea favorable, en contra de los resultados incluídos en el propio artículo.
Es decir, el resumen es casi siempre favorable, por más que los datos no lo sean tanto (o nada). Muchos médicos sólo leen el resumen, lo que lleva a una impresión favorable sobre la efectividad de la vacuna antigripal.


3. Sabíamos que la vacuna estacional 2009-2010 carecía de efectividad, pero se puso dicha vacuna en septiembre de 2009 a millones de españoles, a sabiendas de su inutilidad.
Fuimos varios los que advertimos sobre el daño que se iba a producir al poner la vacuna estacional de septiembre de 2009, cuando se sabía que era inútil ante la pandemia de gripe A. Lo habían demostrado los australianos: Kelly H, Grant K.
 No obstante, se vacunó a la población española, atemorizada ante la pandemia de gripe A, con la vacuna estacional de 2009, a sabiendas de que era inútil.
Millones de españoles vacunados innecesariamente a sabiendas.
Como siempre, pero en esa ocasión, más sangrante, por el pánico creado con la pandemia de gripe A, con 1,6 casos de Guillain Barrén por millón de vacunados (un grave perjuicio, pues, no sólo en costes sino en salud).


4. Insisten e insisten en vacunas sin efectividad y con ello desacreditan todas las vacunas.
Hay vacunas y vacunas. Algunas han sido y son clave en salud pública, como la de la viruela, la del sarampión, la de la rabia o la del tétanos. Otras sobran, o deberían restringirse a grupos muy específicos. Otras son claramente inútiles:
 Los abusos de los que anuncian milagros, difunden errores y hacen negocio están desacreditando a todas las vacunas. En concreto sobre la vacuna antigripal no hay ensayos clínicos a largo plazo, por lo que seguiremos un año y otro sin poder decidir sobre efectividad:


5. Como se esperaba, falta de efectividad ante la gripe H1N1 (gripe A, de 2009) de la vacuna estacional 2008-2009, que contenía antígenos contra el virus H1N1 de la gripe. La vacuna estacional de la gripe 2008-2009 tenía antígenos contra el virus H1N1, y por ello se podía esperar algún efecto ante la pandemia de gripe A, de 2009. Pero eso era sólo posible si la vacuna antigripal tuviese efectividad. Los estudios confirman su falta de efecto. La vacuna antigripal estacional 2008-2009 careció de efectividad contra la pandemia de gripe A, pese a contar con antígenos contra el virus H1N1.


6. El “experimento natural” de la pandemia de gripe A, de 200910,
Polonia contra el mundo, demuestra la inutilidad de la vacuna contra la gripe
Se produjo una vacuna contra la gripe A (A/California/7/2009/H1N1) , la pandemia que “asoló” el mundo con el pánico generado por la OMS, Ministerios y Consejerías. La vacuna se puso en noviembre de 2009, en contra de la opinión de algunos.
El “experimento natural” de Polonia contra el mundo ha permitido verificar el absurdo de vacunarse contra la gripe. La Ministra de Sanidad de Polonia se negó en 2009 a firmar los contratos con los laboratorios fabricantes de la vacuna contra la gripe A, por sus términos dañinos para la salud pública. Por consecuencia, en Polonia no se vacunó la población. En Polonia hubo 181 muertos por gripe A, para 39 millones de habitantes (200910).
Por contraste, en España, por ejemplo, donde se logró la vacunación de 2 millones de personas, hubo 271 muertos (para 47 millones de habitantes).
En los demás países del mundo las cifras son parecidas. La vacuna contra la gripe A fue inútil, como todas las vacunas contra la gripe. Se sabía y se advirtió, en la impunidad de los políticos y científicos errados.
También fue inútil (punto 5, anterior) la vacuna contra la gripe estacional de septiembre de 2009. En ese año se sometió a la población a dos vacunaciones contra la gripe, en septiembre (gripe estacional) y en noviembre (gripe A).
No se ha procesado a los culpables. Seguimos sin ensayos clínicos que permitan valorar científicamente la eficacia y efectividad de las vacunas contra la gripe.
Pero se nos asusta de nuevo, en 2011, con una peor pandemia de gripe, la H2N2 (gripe asiática) para la que se pide la vacunación inmediata de toda la población, por más que tengan anticuerpos los nacidos antes de los setenta del siglo pasado.
El virus gripal provoca inmunidad casi de por vida. La vacuna provoca inmunidad por un año.


7. Lo ético es que los profesionales sanitarios no se vacunen, y que pidan a sus pacientes que no se vacunen. La vacunación contra la gripe contradice todos los principios médicos, especialmente el de no hacer daño, el principio básico de la Medicina (primum non nocere). Quienes piden la vacunación (¡incluso obligatoria!) de los profesionales sanitarios ignoran toda la literatura científica.
independiente, especialmente las revisiones de la Cochrane Library, la más prestigiosa en ciencias médicas. Vacunar contra la gripe va contra los cuatro principios de la bioética.
Los profesionales sanitarios desoyen las voces de los políticos (en España, de los partidos más importantes, como PSOE, PP, CiU y demás), de las asociaciones profesionales (fuertemente ligadas a los laboratorios farmacéuticos), y de científicos que yerran (en el mejor de los casos) y no se vacunan contra la gripe. Por algo será.
Lo ético es no vacunarse contra la gripe, no aconsejarlo a los pacientes, y pedir que hablen y se manifiesten los científicos que “callan sabiendo”.


Fuente: Dr. J. Gérvas, de Equipocesca
Visto en: aquí!!

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