miércoles, 9 de noviembre de 2011

El yerno del Rey de España podría haberse enriquecido con el desvío de dinero público

El juez que lleva el caso sostiene que Iñaki Urdangarín desvió dinero público de la construcción de un equipamiento deportivo en Mallorca. 

Al parecer el yerno del Rey de España utilizó varias sociedades para “apoderarse de fondos públicos” que recibía el Instituto Nóos, el cual presidía.
La Casa del Rey ha asegurado este miércoles que no hace declaraciones sobre las informaciones aparecidas en prensa, que quiere que se sigan las actuaciones judiciales pertinentes y que se mantienen informados sobre el asunto.

La Fiscalía Anticorrupción de Baleares sospecha que se creó “un entramado societario» a través del cual se “desviaban los fondos públicos y privados” que recibía este instituto, cuya finalidad es la asesoría y gestión de mecenazgos deportivos, “apoderándose” de los mismos.
Iñaki Urdangarín
Los indicios sustentarían el supuesto desvío de fondos en casos de auto facturación a precios desmesurados de servicios entre compañías familiares, según las investigaciones de los fiscales y policías. La presuntas pruebas de irregularidades se obtuvieron tras el registro el pasado lunes de la sede de la fundación Nóos y varios despachos en Barcelona y Palma de Mallorca.
La supuesta forma de operar del Instituto Nóos es de manual, indican los autos del juez: tras fijarse unos precios absolutamente desmesurados y recibir los fondos públicos, “se simulaba por parte del instituto la contratación de servicios ficticios o presumiblemente facturados por importe superior al servicio realmente prestado”. El dinero público, continúa el auto judicial, “acababa en manos de las mercantiles controladas por Iñaki Urdangarin y un socio”.

La Fiscalía Anticorrupción añade que el único objetivo perseguido por Urdangarin “con la toma de control del Instituto Nóos era contar con la cobertura de una asociación que formalmente no perseguía el ánimo de lucro, una especie de ONG dedicada a proyectos sociales”.
La finalidad de esta estratagema era la de “aparentar la no persecución de fines lucrativos; rodearse del prestigio social derivado de las actuaciones altruistas a las que presuntamente se dedicaba, y evitar suspicacias por parte de terceros para financiarse básicamente con fondos de organismos públicos”.

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