lunes, 26 de diciembre de 2011

Bélgica paralizada por las protestas



Este jueves, los sindicatos de Bélgica consiguieron paralizar el país con una huelga general en protesta por la reforma del sistema de pensiones, una de las primeras medidas de recorte presupuestario emprendida por el nuevo gobierno.
El nuevo Ejecutivo de Bélgica pretende sacar adelante lo antes posible esta iniciativa destinada a reducir su elevado déficit público, con vistas a cumplir las directrices de la Unión Europea y dejar atrás las presiones de los mercados financieros.
A pesar de la protesta social, el primer ministro, el socialista Elio Di Rupo, ha reiterado que la reforma de las pensiones es «indispensable para sanear las finanzas públicas» y para salvaguardar el futuro del sistema de seguridad social.
La reforma restringe la jubilación anticipada alargando el período mínimo de cotización, equipara las pensiones del sector público a las del privado y elimina las condiciones especiales para colectivos como pilotos, magistrados, profesores universitarios, trabajadores ferroviarios o periodistas. Además se contempla elevar la edad de jubilación anticipada para dichos colectivos desde los 60 hasta los 62 años, lo que supondría un ahorro para las cuentas públicas de 1.500 millones de euros durante los próximos 5 años.
La huelga general interrumpió prácticamente la totalidad del tráfico ferroviario, además de los metros, los tranvías y las líneas de autobús del país, mientras que los aeropuertos de Bruselas y Charleroi funcionaron con normalidad.
Los representantes sindicales ya han anunciado la convocatoria de una nueva huelga general para el próximo 30 de enero (coincidiendo con la próxima cumbre de la Unión Europea), y los sindicatos ferroviarios han amenazado con mantener los parones en el tráfico de trenes hasta finales de este año.

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