martes, 27 de diciembre de 2011

Preocupa el estado de salud de Benedicto XVI

Las personas que han estado con él recientemente dicen que está más débil de lo que nunca lo habían visto, al parecer demasiado cansado como para poner atención a lo que le estaban diciendo.
Ya no se reúne individualmente con los obispos que lo visitan. Hace unas semanas comenzó a usar una plataforma móvil para ahorrarle la caminata de unos 100 metros hacia y desde el altar de la Basílica de San Pedro.
Benedicto XVI cumple 85 años el año próximo, por lo que su debilitamiento parece natural y previsto. Teniendo en cuenta su edad y su riguroso horario de trabajo, es notable que pueda hacer todo lo que hace y tener tan buena salud en general: La semana pasada, confirmó que viajará a México y Cuba antes de Semana Santa.
Sin embargo, se advierte una fatiga adicional en Benedicto XVI a medida que se prepara para las agotadoras celebraciones navideñas del próximo fin de semana, con el que comenzarán dos semanas de intensas apariciones públicas.
Cada vez más se plantean interrogantes sobre el futuro del papado, pues el mismo Benedicto XVI ha dicho que los papas deben renunciar si no pueden hacer su trabajo por vejez o enfermedad.
Cuando fue entrevistado para el libro “Luz del Mundo”, lanzado en noviembre de 2010, Benedicto XVI manifestó que un papa tenía el derecho y la obligación de dejar el cargo si ya no es capaz “física, psicológica y espiritualmente”.
Los papas tienen permitido renunciar ”las leyes de la Iglesia sólo especifican que la renuncia deberá ser “decidida libremente y ser manifestada correctamente”, pero sólo unos pocos lo han hecho.
El último fue el Papa Gregorio XII, que renunció en 1415 como parte de un acuerdo para poner fin al Gran Cisma de Occidente entre los aspirantes a ocupar el trono de San Pedro.


Y esto para que descanséis un poquito: Crimen Sollicitationis

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