lunes, 9 de enero de 2012

Se reabre debate sobre aplicación de un impuesto a transacciones financieras en Europa

La aplicación de un impuesto a las transacciones financieras, conocido como “Tasa Tobin”, se ha convertido en un nuevo centro de polémica entre los miembros de la Unión Europea (UE).
De manera sorpresiva este fin de semana el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, anunció que su gobierno se dispone a enviar a la Asamblea Nacional un proyecto de ley para poner en marcha este tributo antes del final de 2012.
Según Sarkozy la iniciativa tomará forma, aún si los demás países de la UE se abstienen de adoptar una medida semejante, lo cual causó inquietud en el sector financiero, ante la posibilidad de que muchos inversores desvíen sus operaciones hacia otros lugares.
El tema formará parte de la agenda en la reunión del gobernante galo con la canciller federal alemana, Angela Merkel, la cual tendrá lugar este lunes en Berlín.

Merkel es también defensora de ese impuesto y se espera que los dos países intenten imponer su aplicación en la próxima cumbre del Consejo Europeo el 30 de enero.
Sin embargo, este domingo el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, expresó su rechazo a la creación de la “Tasa Tobin”, si esto no se hace también a nivel mundial.
“Un impuesto a las transacciones financieras sólo en el continente traería como consecuencia la pérdida de empleos y una fuerte reducción de ganancias”, dijo Cameron.
Reino Unido tiene el sistema bancario más fuerte de toda la UE y su defensa a ultranza ya causó una fractura durante la cumbre del 8 y 9 de diciembre, cuando Londres se negó a apoyar la reforma de los tratados fundacionales del bloque.

El impuesto a las transacciones financieras fue propuesto por primera vez en 1971 por el economista norteamericano James Tobin para regular los mercados cuando el presidente Richard Nixon abandonó el patrón oro como sistema de cambios.
Dos décadas después, grupos antiglobalización retomaron la iniciativa con el objetivo de crear un gran fondo internacional destinado a promover el desarrollo en los países pobres.
En la actualidad, sin embargo, los gobiernos europeos que tratan de aplicar esta tasa lo hacen para obtener dinero fresco y equilibrar sus maltrechas finanzas.

Enviado por: Ana Isabel V.

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